Puente

Si hay alguien capaz de sacar rédito de la rotunda subida de Vox en estas elecciones es precisamente el rey de la Moncloa

Cristina L. Schlichting

A Óscar Puente le ha tocado el amargo y honroso papel de quedarse solo señalando al rey desnudo, que es una forma de evidenciar que los demás tienen el alma en pelotas. «¡Que viene Vox, que viene Vox!» alborotan unos y otros en las tertulias y en los partidos. Muy bien: si tanto lo teme usted, ponga sus votos a disposición de una candidatura roji-azul de centro. Partido Popular y Partido Socialista pueden muy bien reflejar en Castilla y León la más amplia mayoría. Pero ha sido decirlo Óscar Puente y arrugar todos el hocico en su partido.

Para gobernar en coalición sería precisa mucha honestidad. Por parte del PP, la de reconocer que apenas ha subido dos escaños, que su triunfo no ha sido tanto y que necesita apoyo. Por parte del socialismo, admitir a las claras que ha perdido una barbaridad –siete escaños– y ofrecerse para alfombrar el camino del rival. La alianza entre la derecha y la izquierda ha sido ejercida con eficacia en la Alemania de Merkel precisamente para impedir el paso de los partidos de ultra derecha al gobierno. La llamada «gran coalición» costó a los socialistas la visibilidad. El éxito, la apariencia, la gestión, fueron para Angela Merkel. Los del SPD se tiraron varias legislaturas entre bastidores. Los ciudadanos, sin embargo, han premiado el gesto. Cuando Merkel se ha jubilado, ha sido su ministro de finanzas, el socialista Scholz, el que se ha convertido en canciller por los votos de la mayoría.

Creo que los sensatos castellanos y leoneses estarían muy de acuerdo con un gobierno roji-azul, pero Óscar Puente ha demostrado con su sinceridad que el socialismo actual no está a la altura de sus electores. Para ayudar al PP sería necesario amar mucho la realidad, amarla más de lo que uno desea el poder. Y Pedro Sánchez no está en eso. Si hay alguien capaz de sacar rédito de la rotunda subida de Vox en estas elecciones es precisamente el rey de la Moncloa. Toda vez que las falsas expectativas de Tezanos no se han hecho realidad para él, su segunda mejor opción, en términos maquiavélicos, es precisamente que Vox suba al gobierno en CyL. ¡Qué gozo! ¡Qué albricias poder aventar por toda España que la ultra derecha es el destino de quien no lo vote a él! PSOE o muerte. De nada sirve aquí razonar que Vox ha nacido en España de los costados de los populares y que se parece poco a Le Pen o al neo nazismo. Todo eso es trazo fino. El brochazo grueso, que es lo que aquí se estila, amedrenta ya con el advenimiento de los cuatro jinetes del apocalipsis más siniestro.