Política

Comisarios de la lengua

«Los escolares catalanes no podrán expresarse en castellano ni siquiera en los recreos y en los comedores…»

«El catalán, un vaso de agua clara» fue un artículo que publicó el 19 de abril de 1970 en la Tercera del ABC verdadero José María Pemán, académico de la Real Academia Española y presidente en aquella época del Consejo Privado de Don Juan III, el Rey de derecho en el exilio. El gran escritor, considerado por Francisco Umbral como el mejor articulista de la historia del periodismo español, salía al paso de las tropelías contra el idioma catalán perpetradas por el dictador Franco y sus valerosos falangistas. Tuvo tal repercusión aquel artículo que un grupo de intelectuales decidieron apoyarlo con un manifiesto contundente. Yo fui uno de los que firmaron aquel documento.

Los 1.131 centros escolarizados de Cataluña han recibido un decreto de la Generalidad titulado «Documentos para la gestión de los Centros, Curso 22-23», en el que se ordena el nombramiento en cada escuela de un «coordinador lingüístico» que vele por el uso del catalán y prohíba a los escolares expresarse en castellano, no solo en las clases, sino también en comedores, pasillos, recreos y cuartos de baño.

Semejante atrocidad significa la creación de comisarios lingüísticos, de comisarios políticos, iba a decir al mejor estilo soviético. Y no. Organicé la agencia Efe en una decena de países comunistas y en ninguna de esas naciones me tropecé con semejante dislate cultural, multiplicado por la circunstancia de que el español es el segundo idioma internacional del mundo: 580 millones de personas disfrutan de él. Si a eso le unimos que los separatistas catalanes alientan a depositar en los buzones denuncias anónimas en las que se señalen los nombres de quienes no cumplen con lo ordenado, el lector se hará idea de las proporciones a las que se está llegando en Cataluña por parte de un sector minoritario que pretende fracturar medio milenio de España unida.

Pero con ser gravísima la decisión de nombrar comisarios de la lengua en las escuelas, más grave es todavía que el Gobierno de Pedro Sánchez, para permanecer unos meses más en el poder, haya respaldado en la llamada mesa de negociación el disparate. Un disparate totalitario que atenta contra las libertades y los derechos del hombre.