34 años

No, oigan, no. No se vayan a poner Vds como acémilas porque esas cosas pasan hasta en las mejores familias. Y esta es muy buena familia. A los Pujol Ferrusola les dejó un pastizal el abuelo Florenci y los muchachos de Don Jordi, que son muy partidarios de Andorra, decidieron que los dineros estaban en el Principado mucho mejor que en Cataluña, que todavía sigue siendo España y que ni es paraíso fiscal ni nada. Los muchachos de Pujol son siete, y de los siete, cuatro están ocupadísimos. Tan ocupados están que las criaturas, según ha confesado su propio padre, no han sacado ni un ratillo en treinta y cuatro años para regularizar con Hacienda los eurazos que les dejó el abuelo Florenci. Pero ya lo han hecho, oigan. Nunca es tarde si la dicha es buena. Treinta y cuatro años se pasan que ni te das cuenta. Hagan memoria. Hace treinta y cuatro años yo tenía trece. Y se me han pasado como un suspiro. Es más, mi mente sigue siendo la de una adolescente. No acepto mi edad a pesar de que la ley de la gravedad es implacable, la muy jodía. Hay otras leyes, por cierto, mucho más razonables. El Código Penal, sin ir más lejos. Si el arrepentimiento fiscal te sobreviene de golpe te perdona el delito. Así que estos muchachos de familia buena pagarán una multita y a otra cosa, flor. Sobre todo por el bien de Cataluña y su proyecto para librarse de los que robamos. Hay días en los que dan ganas de invadir Polonia. No piensen, que luego se ponen Vds peligrosísimos.