A propósito del Rey: altura política

La RazónLa Razón

Jesús Hermida conversó con el Rey sobre la generación de la Transición –«Generación de la Libertad», que definió brillantemente Don Juan Carlos– y resulta que los más avezados periodistas querían que hubiera ido al plató de «Sálvame de Luxe». Esto es de locos.

Hermida –que no es un chiquilicuatre, ni un entrevistador sin experiencia– planteó una conversación sobre los hitos de la España democrática que ha liderado Juan Carlos I, y van algunos y echan de menos que no hablaran de elefantes. Cuando el Rey pidió en Navidad «altura política» pensé que estaba claro a lo que se refería, pero veo que es verdad que hay que enseñar por ahí lo que es la «altura» y también lo que es la «Política» con mayúsculas. Creí que era asignatura de Primero de Columpios, pero veo que no.

No es cierto que importe más la actualidad enrevesada que la visión histórica. No es posible que el campañón de la izquierda contra el Rey sea más interesante que el subrayado de las notas históricas de nuestros últimos 40 años, el tiempo más largo que España ha gozado de democracia y de paz. El terrorismo como dolor; la libertad como símbolo; la preocupación por los movimientos rupturistas; la esperanza como estado de ánimo y como virtud; la inquietud por la actual crisis; el recuerdo emocionado de Don Juan, y la claridad de ideas sobre el futuro de la Monarquía definiendo a Don Felipe como el más preparado de los Príncipes de Asturias. Pero a unos cuantos no les valió como mensajes apropiados del Jefe del Estado.

Querían que hablara de Urdangarín... No tengo palabras para definir tanta necedad. ¿Y por qué no de Mourinho, que es más interesante?

Si hubiera hablado de corrupción, claro que entraría el yerno, pero hubiera dejado a los políticos españoles a caer de un burro; si hubiera entrado en Botsuana, solo tendría que preguntar a cualquiera que salga en los medios cuántas veces ha tenido los arrestos de pedir perdón; si lo importante es su vida privada, no sé cuántos podrían preguntarle sin responder ellos sobre la suya.

Hermida, que no necesita de escándalos para vender libros triviales, debe de ser felicitado por haber propuesto la entrevista y por haberla conseguido. Se quejan de que se refería al Rey como «vuestra Majestad»: ¿Es que la gente ha perdido tanta educación que no sabe cómo son los tratamientos? ¿Es que en esta España alocada y amotinada hay que codearse con todos como si fueran coleguillas?

En realidad lo que hay es una campaña tremenda, y sostenida en el tiempo, contra el Rey. Haga lo que haga, está mal porque la izquierda y los nacionalistas buscan la desestabilización total de España. Si no tienen el poder, quieren quebrar y deslegitimar el poder democrático. Esta es la verdadera historia en la que estamos.

Pero, de repente, Jesús Hermida habló con el primer español y le trató con el respeto que merece el primer español. Y eso jode. Vaya si les jode.