Bloqueo del TC

Los guardianes de la pureza democrática están soliviantados porque el presidente del Tribunal Constitucional estuvo afiliado al PP. ¡Qué escándalo! De nada sirve que la ley del propio tribunal permita la militancia política de sus miembros. La izquierda, con el apoyo siempre acechante de los nacionalistas, ha activado una estrategia de deslegitimación del nuevo tribunal, que ya no puede controlar, y ha encontrado en Pérez de los Cobos la cabeza de turco perfecta. A la campaña se han sumado personajes tan ecuánimes como un juez expulsado por prevaricador y un condenado a varios años de cárcel por pertenecia a banda terrorista. No les faltan motivos. El objetivo final es boicotear el normal funcionamiento del TC mediante un bombardeo sistemático de recusaciones, lo que puede causar su bloqueo total. Mientras el PSOE controló la mayoría del TC (24 años de los 35 que llevamos de democracia) nadie puso en duda la independencia de sus presidentes, aun cuando ha habido casos clamorosos de actuación vicaria del partido. Sin ir más lejos, Pascual Sala, antecesor de Pérez de los Cobos, desarrolló toda su larga carrera judicial de acuerdo a los designios del PSOE, desde 1982 a 2011. Pues bien, a nadie se le ocurrió pensar que el señor Sala estaba incapacitado para presidir y juzgar las cuestiones constitucionales debido a su estrecha dependencia de un partido. Sin embargo, a Pérez de los Cobos se le niega toda legitimidad por haberse afiliado al PP de Cataluña, un gesto que lejos de merecer censura es meritorio en una comunidad donde pertenecer al PP es, antes que nada, un acto de fe en la Constitución, frente a una mayoría que no la respeta, empezando por el presidente de la Generalitat. La izquierda y su coro mediático son muy dueños de embarrarse en una pamema hipócrita y sectaria, pero deberían ser más respetuosos con la inteligencia de los ciudadanos.