Alfonso Ussía

Chatarra

Un titular impreso me ha soliviantado los despertares esta mañana. «El Príncipe de Asturias, jubilado». En otro periódico, la mala noticia se resumía con mayor crueldad: «El Príncipe de Asturias, al desguace». Me ha tranquilizado saber que se trataba de un buque de la Armada, el portaaeronaves «Príncipe de Asturias», que ha sido durante más de dos decenios el buque insignia de la Armada. Treinta millones de euros tienen la culpa, es decir, el 3% de los novecientos millones que Montoro ha regalado a la Generalidad de Cataluña para que ésta responda con la convocatoria de su simpática consulta. La Armada no puede permitirse el lujo de mantener en servicio a un barco que se encuentra en perfectas condiciones. Ni la Armada ni el Ministerio de Defensa, lo cual se me antoja aún más preocupante. La Defensa de España amarra al «Príncipe de Asturias» porque no puede afrontar los gastos de su mantenimiento, y los separatistas de España reciben un cheque de novecientos millones de euros para poder pagar, entre otras cosas, los sueldos de los veinte nuevos funcionarios que trabajan exclusivamente en la preparación de la consulta que nunca va a ser consultada. Un despropósito.

El «Príncipe de Asturias» se proyectó para sustituir al «Dédalo», un regalo que nos llegó de la Armada de los Estados Unidos con más años cumplidos que los deseados. Sobre el proyecto, se llamó en un principio «Almirante Carrero Blanco», hasta que, ya iniciada su construcción, pasó a honrar con su nombre al Heredero de la Corona. No es ésta la primera gran crisis económica que padecemos. Faltó dinero para cumplir los plazos y la construcción se retrasó tanto que algunos marinos pasaron de referirse al «Príncipe de Asturias» para hacerlo del «Rey Felipe VI». Y al fin fue botado para convertirse en el orgullo de nuestra Armada. Ha sido, y es, un gran barco, que ha cumplido muchas misiones en el exterior, siempre con eficacia y honor. Pero treinta millones de euros lo han amarrado y el futuro que le aguarda no es nada recomendable. Será subastado para convertirse en chatarra. Un futuro que simboliza el actual acontecer de España.

Nuestro nuevo buque insignia, el portaaeronaves «Rey Juan Carlos I» sustituye al «Príncipe de Asturias», cuando en realidad, los servicios simultáneos de uno y de otro serían tan complementarios como deseables. España no recorta los presupuestos en asesores, enchufados y dádivas a favor de los enemigos de España. Los recorta en Defensa. Siempre en Defensa, que es lo políticamente correcto, lo cómodo, lo que aplauden los ignorantes, lo que emociona a los demagogos, lo que buscan los que disfrutan con nuestra debilidad y lo que terminan por hacer los gobernantes necios. Novecientos millones de regalo a Mas y el «Príncipe de Asturias» condenado a ser chatarra porque Hacienda ha resuelto que es más positiva la inversión en la quiebra de España que disponer de un 3% de esa inversión en su defensa.

Somos tontos, estamos locos o simultaneamos con estimable mansedumbre la majadería y la demencia.

Los militares no pueden opinar y están obligados a obedecer. Son castigados, incluso, por leer públicamente artículos de la Constitución. Nada más sencillo que debilitarlos ahogando sus presupuestos. Pero los que rebajan año tras año los presupuestos de Defensa, saben que están destruyendo la integridad de España y la defensa y la libertad de los españoles. Ahí está el riesgo, y no en una consulta gilipollas que no se va a celebrar, aunque el Tesoro Público financie a los traidores y condene a la chatarra a un buque de nuestra Armada.