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Como un gilipollas

Tiempo de lectura 2 min.

29 de junio de 2016. 01:05h

Comentada
César Vidal 29/6/2016

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Pablo Iglesias ha expresado en distintas ocasiones su más que cerrada y calurosa admiración por Javier Krahe. Antiguo amigo y compañero de Joaquín Sabina, Javier Krahe tenía quizá menos talento lírico, pero un mordiente mucho más acusado en lo que a cuestiones sociales se refiere. También destacaba mucho más por su independencia frente a la izquierda oficial hasta el punto de que habría sido muy difícil aparecer en un video de la ceja o aprovechando subvenciones. Fue así como, por ejemplo, se permitió componer una canción contra Felipe González en la que, parodiando el lenguaje de los pieles rojas de las películas, lo acusaba de hablar con lengua de serpiente y de cambiar su posición en relación con el tema de la permanencia de España en la OTAN. La cancioncilla –que le costó a Krahe el ostracismo de la televisión pública, al menos, por una temporada– se popularizó en los aledaños del partido comunista y, seguramente, ahí la aprendió Pablo Iglesias, miembro de las Juventudes comunistas y asesor de IU. La prueba está en que la ha cantado con auténtico deleite una y otra vez en eventos diversos y que existen grabaciones. Este domingo, viendo a los dirigentes de Unidos Podemos al conocerse los resultados electorales, recordé yo, sin embargo, otra canción de Krahe. El cantautor, que en paz descanse, realizó en su día interesantes adaptaciones de éxitos musicales ajenos. Una de ellas fue la famosa «Mariette» de origen francés. Krahe la convirtió en «Marieta» y cantaba la historia de aquel infeliz que fue sufriendo una desventura tras otra a causa de Marieta «la bella, la traidora». Al término de cada estrofa y de cada desdicha, Krahe indicaba con un rostro que era un verdadero poema que él se había quedado «como un gilipollas, madre». La estrofa –no educada ni fina ni sutil, pero sí graciosa– provocaba una hilaridad creciente entre el respetable. Yo la rememoré por una curiosa asociación de ideas al ver a la plana mayor de Podemos. Durante meses, se creyeron que era verdad lo que afirmaba la estrategia planteada por el PP de que eran el coco y además podían llegar al poder. Pensaron que no es que fueran a tomar el palacio del invierno sino que asaltarían los cielos. Se vieron, como si fuera mayo de 1937, desplazando al PSOE de la hegemonía de la izquierda. Creyeron eso y mucho más, pero ahí estaban, como en la divertida canción de Krahe, en otras palabras, como un gilipollas, madre.

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