El discurso del Rey

La Razón
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Felipe González ha dicho que el discurso del Rey es «correcto, de forma y de fondo». Y verdaderamente lo es. Está perfectamente estructurado como «serie de las palabras y frases empleadas para manifestar lo que se piensa o siente»; y el mensaje, bien graduado. Veamos algunos aspectos. Formalmente, se asienta sobre tres pilares. Son las personas discursivas: 1) la referencia a la persona que asume la instancia del discurso (los pronombres «yo», «me», «mí» y el adjetivo posesivo «mi») es comparativamente poco utilizada; 2) la variante asociativa de plural, de cercanía o de inclusión («nosotros», «nos» y el adjetivo posesivo «nuestro,-a») es la voz predominante; 3) y en frecuencia ocupa la segunda posición la tercera persona, la que remite a la realidad externa. ¿Qué revela este breve análisis? Que el rey Felipe VI no se presenta como el protagonista del discurso. Asume el mensaje recurriendo a un «nosotros» asociativo, mayoritariamente utilizado, como lo prueban las formas pronominales y verbales respectivas. Este dato está secundado por el referente «españoles», término pronunciado 16 veces, o por «ciudadanos», 13 veces. Sólo están superados por la palabra «España», utilizada 23 veces. Y, si bien se trata de una tercera persona, adquiere importancia especial en tanto que los españoles somos los depositarios de la soberanía nacional. Y aquí, entre los términos «españoles» y «ciudadanos» se da una igualdad referencial al remitir en la realidad a nosotros mismos. En suma, desde estas coordenadas de análisis, el sentido del mensaje predominante es un mensaje de esperanza colectiva; si se quiere, de renovación generacional en el que una Monarquía renovada quiere «ser fiel y leal intérprete de las esperanzas de los ciudadanos» en un proyecto común. Repárese que se utiliza la palabra «mensaje» sólo dos veces y en la primera se cifra asociativamente: «Tenemos también la obligación de transmitir un mensaje de esperanza –especialmente a los más jóvenes– de que la solución de sus problemas y en particular la obtención de un empleo sea una prioridad para la sociedad y para el Estado».