En todos los frentes

Los datos de la encuesta de población activa (recientemente publicados) han vuelto a poner de manifiesto la delicada situación de nuestro mercado de trabajo. La reforma laboral aprobada en su día por el Gobierno debería contribuir a un suavizamiento del problema en el medio plazo. La flexibilización de las condiciones de contratación y la posibilidad de que los acuerdos intraempresa prevalezcan sobre los colectivos son medidas que van en la buena dirección. Se echan de menos, sin embargo, políticas que combatan el problema de la dualidad. El establecimiento de un contrato único con indemnizaciones crecientes es, ahora más que nunca, fundamental para la creación de empleo equilibrado en los próximos años. Junto a estas medidas, centradas únicamente en el mercado de trabajo, existen otros ámbitos en los que el Gobierno debería trabajar. La creación de empleo sostenido requiere de acciones a tres niveles. En primer lugar, debe conseguirse una recuperación de la demanda agregada a través de un fortalecimiento del sistema financiero y de una mayor estabilidad macroeconómica. Los datos publicados por el Fondo Monetario Internacional sugieren un retorno al crecimiento de las economías desarrolladas en los próximos años, lo que debería contribuir a una mejora de la situación española. En segundo lugar, nuestro sistema educativo debe ser capaz de proveer a las empresas de profesionales más preparados y adaptados a sus necesidades. Finalmente, deben mejorarse las condiciones para que empresarios y emprendedores puedan hacer su trabajo y generen un mayor número de empleos. La reforma laboral sólo dará frutos una vez el resto de elementos de nuestra eocnomía funcionen a pleno rendimiento.