Hoy

Hoy no voy a hacer huelga. No la voy a hacer. Créanme si les digo que no ir a la huelga este ocho de marzo me causa un malestar profundo y que me siento una mierda. No la hago por inquietud. No es porque no crea en la causa: me puede más esa responsabilidad que te echan sobre los hombros sin que te des cuenta. No la secundo porque soy una cobarde, vamos a decirlo claramente. Voy a ir a trabajar por ser una cagada. No voy a faltar a mi trabajo porque no las tengo todas conmigo y porque creo que hay una parte de la sociedad muy peligrosa y muy asustada con las mujeres. Porque me van a tachar de algo que no soy y se van a olvidar de algo que soy. Soy una mujer.

Una mujer que cree que sin otras mujeres que en su momento fueron audaces, tachadas de locas, de comunistas, de frescas, de violentas, insultadas y marcadas para los restos, yo ahora ni siquiera podría escribir, ni votar, ni ser soltera, ni viajar sola, ni siquiera podría abrirme una cuenta corriente a mi nombre.

No voy a ir porque no me siento libre para hacerla. Así estamos a día de hoy. Para que luego vengan esos machitos a decir que nos estamos pasando.

Yo no les odio, pero ellos nos tienen miedo. Nos vemos en la mani, que ese paseo con vosotras no me lo quitan.