Izquierda y derecha en USA

La Razón
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Estados Unidos comienza las primarias y, previsiblemente, habrá medios españoles que realizarán el enésimo intento de explicar la política norteamericana según los patrones patrios de izquierda y derecha. Digámoslo desde el principio: en Estados Unidos no hay izquierda. Existe un partido situado a la derecha y otro colocado todavía más la derecha e incluso históricamente, esos papeles se han intercambiado. Por supuesto, no pocos republicanos insisten en que los demócratas son peligrosos izquierdistas y además Bernie Sanders se presenta como socialista, pero no deberíamos dejarnos desorientar. Sanders afirma ser socialista antes de que lo acusen de serlo, pero su plataforma está más que a la derecha del PP. De hecho, un personaje como Montoro sería considerado en Estados Unidos como un rojo peligroso indigno de ser concejal de una aldea. Por añadidura, la política seguida hacia las franquicias de ETA por el PSOE o el PP resultaría imposible y la Guardia Nacional habría aparecido hace años en Cataluña para custodiar a los padres que desean que sus hijos estudien en español mientras que los sediciosos estarían entre rejas. Más inverosímil sería la existencia de Podemos. Salvo algún catedrático de universidad o algún heredero de los Panteras Negras, sería difícil dar con un norteamericano que no los considerara como un verdadero peligro público dadas sus estrechas relaciones con gobiernos como los de Venezuela o Irán. Lo más seguro es que sus dirigentes ya hubieran sido detenidos por el FBI por recibir dinero de regímenes hostiles a la democracia. Naturalmente, habrá quien diga que Donald Trump es un populista, pero la afirmación no se corresponde del todo con la realidad. A decir verdad, Trump –pero también Sanders– está mostrando el desprecio por lo políticamente correcto que sienten millones de norteamericanos. En España, no son menos los ciudadanos que se encuentran en esa misma línea, pero salvo algún político aislado y algún partido sin representación parlamentaria como VOX nadie se atrevería a decir lo que millones piensan sobre la inmigración, la ideología de género o las autonomías. El electorado es centrista. El partido republicano está sumido en una crisis porque hay que escorarse mucho hacia la derecha para obtener una nominación presidencial, pero luego hay que correr desesperadamente al centro en seis meses para llegar a la Casa Blanca. Los demócratas se ahorran ese trámite porque, a pesar de lo repetido, Obama se parece a ZP o a Sánchez como un huevo a una castaña. Como ven, poco que ver con España.