La labor de los hispanistas

Los hispanistas aparecen en el siglo XVIII como una especie de respuesta a las actitudes negativas que, en relación con España, se habían producido en los siglos XVI y XVII. Es una corriente de historiadores que tiene en su escenario fundamental en cuatro países: Alemania, Francia, Inglaterra y EE UU. Sería absurdo intentar ahora una lista de autores, ya que no habría espacio en el periódico para abarcarlos. Basta simplemente con hacer un repaso a los correspondientes de la Academia de la Historia española para darse cuenta del número y de la importancia que hoy revisten. Pero lo que a los historiadores españoles interesa más destacar es la aportación en el conocimiento que han venido a ofrecernos. Los hispanistas no juzgan ni toman partido en relación a la propaganda existente, ya que a ellos lo que verdaderamente importa es descubrir la verdad y exponerla. De esta forma, prestan un servicio a España del que acaso no tienen plena conciencia, pero que resulta esencial para el conocimiento de nuestra historia. Por ejemplo, el tema de los descubrimientos y el desarrollo de los reinos americanos ha experimentado, gracias a estas investigaciones hechas desde fuera, un avance fundamental. También lo que guarda relación con la literatura española: nuestros grandes autores del siglo de Oro deben a los hispanistas una enorme ayuda porque los han colocado en la primera fila del quehacer literario. De una manera especial, temas tan delicados como el de la Inquisición han sido aclarados por historiadores extranjeros que han logrado dar una interpretación más correcta que la que, de un lado o de otro, antes se formulaba. También en el caso de la Guerra Civil española últimamente padecida, son extranjeros quienes han clarificado mejor las cosas. Cerraría mi intervención refiriéndome a Hugh Thomas, lord británico que ha prestado una ayuda que nunca agradeceremos de manera suficiente.