La maquinaria

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«¡Más madera, esto es la guerra!». Estos días España parece la de «Los hermanos Marx en el Oeste» y la de Buster Keaton en «El maquinista de la General» alimentando afanosamente la caldera de vapor. Todo sirve. La maquinaria electoral está en marcha. Chirría por momentos, pero esto no ha hecho más que empezar tras el entrenamiento catalán. De los cuatro maquinistas que aspiran a llegar primeros a la estación el 20 de diciembre, uno, que parte el último, ha salido con la moral alta de la prueba de Cataluña, Albert Rivera, de Ciudadanos; otro, Pedro Sánchez, del PSOE, respira un poco y saca pecho; otro, Pablo Iglesias, de Podemos, parece deprimido y desconcertado; y el primer maquinista, Mariano Rajoy, del PP, no ha perdido la calma, pero está preocupado y se ha lanzado a inaugurar puentes y «aves», mientras encaja la bronca de su antecesor en público. Sus ayudantes han saltado: «Lo que tiene que hacer Aznar es dejarse de chillar y acarrear madera para que no se pare la locomotora».

Iniciada la carrera, se hacen apuestas. Se equivocan los que pretenden trasladar lo ocurrido en Cataluña a unas elecciones en España. Poco que ver. Pero no se puede negar que algo está influyendo en la moral de los contendientes. El clima lo crean los medios acostumbrados a vender humo después de aportar madera a su maquinista favorito. En todo caso, los resultados de Cataluña han quitado presión a la caldera de España y ha habido un respiro en las cancillerías europeas y entre los inversores. Primero, porque los independentistas no se han salido con la suya y segundo porque el fantasma greco-venezolano, que amenazaba la próxima legislatura, se ha disipado. A falta de nuevas encuestas fiables, puede adelantarse que el próximo Gobierno de España será de centro-izquierda o de centro-derecha, con Ciudadanos como árbitro de la contienda. Podemos pierde gas. El temor a una alianza PSOE-Podemos, sin descartarla del todo, se aleja del horizonte inmediato. A día de hoy es más verosímil un Gobierno PSOE-Ciudadanos. La alternativa es PP-Ciudadanos, en la que posiblemente peligraría la cabeza de Rajoy. Puede que ésa sea la clave de la arremetida de Aznar. La pugna encarnizada está entre populares y socialistas. El que llegue primero, aunque sea por poco, gobernará seguramente. Todos gritan «¡más madera!». En política se puede estar en el lado correcto y perder, como dice Galbraith.