Ciudadanos

No es no al sentido común

La Razón
La RazónLa Razón

Las buenas cifras de empleo del mes de julio vuelven a dejar en evidencia a los políticos que siempre están con cantinelas absurdas y mezquinas como: «hay que salir de la senda por la que nos ha llevado el PP», «no apoyaremos a Rajoy por las políticas que han llevado a España donde estamos»... Los españoles, por mucho que quieran confundir los manipuladores, sabemos muy bien que hemos mejorado considerablemente, pero era tan crítica, tan grave, la situación de España en 2011, que aún hay mucha gente que tiene grandes dificultades cada día, por eso todavía queda mucho por hacer, y tenemos que hacerlo.

Hay diferencias entre el Partido Popular, el PSOE y Ciudadanos, pero los tres partidos comparten lo esencial: la indisoluble unidad de España; la soberanía nacional reside en el pueblo español –en todos los españoles, no en algunos–; la Constitución y las leyes vigentes se respetan y se cumplen, pudiendo modificarse por los procedimientos legalmente establecidos; ninguna duda de nuestra pertenencia a la Unión Europea; unidad sin fisuras frente al terrorismo, venga de donde venga, y otras muchas coincidencias fundamentales. Además, todos somos conscientes de que España necesita ahora un gobierno con el máximo apoyo posible, con la imprescindible estabilidad para continuar creando empleo, seguir saliendo de la crisis, y no perder el crédito y la confianza que estamos recuperando de los inversores extranjeros. Ante una situación tan extraordinaria como la actual, el PSOE y C’s tienen la responsabilidad de demostrar sentido de Estado, aunque bastaría, tal y como están las cosas, con que tuvieran sentido común.

Mariano Rajoy reúne todas las condiciones para realizar una eficaz gestión de gobierno, con las condiciones que se acuerden en una situación tan especial como la que estamos viviendo, y es, sin duda, la mejor solución en este momento. Hay otras salidas, pero no son soluciones, como la propuesta de un gobierno apoyado por partidos tan heterogéneos y contradictorios como la que propone Iglesias, que tendría un éxito parecido a la apuesta que hizo por la política chavista para Venezuela –pobres venezolanos–; u otras elecciones, que Rivera y Sánchez pueden evitar apoyando a quien tiene más escaños que los que suman PSOE y Ciudadanos, aunque algunos parece que quieren volver a las urnas.

No apoyar al candidato que ha ganado las elecciones, al único que ha aumentado sus votos y diputados, sería un desastre para todos los españoles y, sin duda, también para los partidos constitucionalistas que impidan que Rajoy gobierne, y hacerlo además por las razones espurias, o sinrazones, que aducen es un disparate, una frivolidad, y una enorme irresponsabilidad; es decirle no es no al sentido común.