Octava clave

Adoptar una actitud positiva es, según la ciencia, la octava clave para conseguir ser más feliz. Esto lo sabemos todos y, sin embargo, a la mayoría nos sigue costando un raudal manejar las emociones negativas para que no nos arreen. Olvidémonos de aquellos que nacieron con ese don como su segunda piel, yo he conocido alguno y siempre los he observado maravillada. Son los enamorados de los dioses. Luego estamos los otros, la mayoría, esos que tenemos nuestras cadenas familiares heridas, esos que nos quedamos con tres palmos de amor en la infancia, esos que nos salpicamos de amargor en los primeros años y que hemos tenido que vivir muriendo y volviéndonos a parir. Pues sí, uno puede parirse a sí mismo para hacerse mejor. Uno puede reinventarse otra mirada. Una mirada de color más claro, más luminoso. La madurez ayuda mucho en esta reconstrucción. Pero debemos empezar pronto. En realidad, ésta tendría que ser la asignatura principal en el colegio. «Entrenamiento en emociones positivas». Juguemos, niños: si estás esperando una llamada de un amigo y no llega, ¿qué sientes?: A.- Que no me quiere. B.- Que no puede. Si eliges la opción A te paralizarás por la pena sin saber la verdad. Pero si eliges la opción B, esperarás tranquilo o llamarás tú. Con seguridad tu amigo agradecerá el gesto. Y si de verdad no quiere nada contigo, la emoción será real y la verdad te hará libre. No habrá pérdida de tiempo, ni paranoia. Porque, además, queridos, no se puede amar a quien no te ama, es contranatural. Todo, todo en la vida tiene arreglo, cualquier acontecimiento por duro que sea está abocado a transformarse. Pensar bonito es sentir bonito. Sólo hay que ejercitarlo.