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Recupera la monarquía

No fue el mejor momento el que Felipe VI asumió la Jefatura del Estado. Con la Monarquía en horas bajas, el Rey con una actuación exquisita, un papel institucional inmejorable, ha conseguido frenar aquella dinámica hasta tal punto que hoy vuelve a ser uno de los mejor valorados. Ni siquiera quienes se pronuncian «anti» y proclives a derivar hacia una República, pueden aducir argumentos sólidos en favor de sus tesis. Simplemente, teatralizan su ideología y con ello tratan de ocultar su verdadero objetivo, instalar un modelo de control del Estado desde el poder para no dejarlo jamás. Sus ídolos son los Castro, Chávez, Maduro, Ortega...

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Felipe VI ha demostrado valor y seguridad en la forma de actuar. Convencido de su papel constitucional, se presenta sin mácula y va donde tiene que ir, está donde tiene que estar. Lo volvió a demostrar ayer con su viaje a Navarra al día siguiente de que el Parlamento Foral aprobara «exigir», no pedir, un referéndum sobre la Monarquía. Como dice mi amigo Rogelio, con ascendencia navarra, ¿hasta dónde han llegado en una tierra que siempre se enorgulleció de ser «Viejo Reino» y del que algunos de sus titulares fueron parte esencial para la formación de la nación española? Que se lo digan, si no, a Miramamolín.

A lo que iba. En San Adrián se presentó Don Felipe con la Reina y, gracias a ese saber qué tiene que hacer, cuál debe ser su comportamiento, provocó el respeto de quienes, veinticuatro horas antes, habían mostrado su desconsideración. Las presidentas de la Comunidad y del Parlamento Foral exhibieron sus mejores modos y guardaron sus desplantes para mejor ocasión. Así es la vida.