Resistir y prevalecer

El Partido Popular ganará las próximas elecciones generales en España. Y la duda crucial que resta por despejar es si lo hará o no con mayoría absoluta. Es lo que se desprende, si se cumplen las más elementales reglas demoscópicas, del último sondeo del CIS. Y considerando, más bien, que Mariano Rajoy repita como candidato a la presidencia del Gobierno o en su defecto lo haga alguna mujer cercana o que le está acompañando ahora mismo en el equipo de ministros.

Es así. Porque hablamos de una encuesta que le sigue manteniendo con holgura como partido favorito de los ciudadanos. Y que no le desbanca de ese liderazgo ante la opinión pública a pesar de que han pasado los momentos de mayor dureza de la crisis económica; y a pesar de que la imagen de la gaviota ha sido manchada, chapapoteada, desdibujada colateralmente por un sucísimo caso de corrupción protagonizado por un sujeto que ya lleva unas semanas disfrutando del confort de las celdas y el economato de Soto del Real (¡ay aquellos hotelazos de los Alpes Suizos!).

Es evidente que no hay viento favorable para aquel marinero que no sabe a que puerto se dirige. Y lo que esta probando el partido del Gobierno es, precisamente, que cuando se tiene clara la ruta y se mantiene fijo el rumbo, ni siquiera las tormentas más impredecibles o inclementes pueden con el patrón.

Y ahí está este país. Con alguna concesión a comunistas y populistas (cosa muy humana y propia de situaciones límite); con una desconfianza atroz hacia los socialistas (normal teniendo en cuenta que por donde pasaron en siete años y medio casi no crece la hierba); y con una esperanza en que Rajoy sea, en efecto, el piloto del cambio.