Opinión

Tropezar dos veces

Como el hombre es el único animal que se estampa dos veces contra el mismo peñasco, los insignes dirigentes de Cs y Vox se han empeñado en impedir el triunfo del centro-derecha en estas elecciones, oponiéndose frontalmente al acuerdo que planteó el PP para ir juntos al Senado y en las 26 provincias pequeñas en donde el sistema electoral español es completamente bipartidista.

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El resultado ha sido estupendo para Vox y horrible para Cs, pero nefasto en su conjunto para los votantes de un centro-derecha que, desunido, no podrá gobernar en España mientras tengamos el actual sistema de reparto de escaños, muy proporcional en las provincias grandes, pero mayoritario en las pequeñas. Resultado: Vox gana terreno, pero no le sirve más que para levantar el orgullo patrio de un Abascal ebrio de éxito, y Cs se la pega por su veletismo patológico.

La subida de Casado tampoco le vale al PP. Es un premio de consolación por no ser responsable del no-pacto, dado que fue el único representante de las tres derechas que ofreció acuerdos preelectorales. Por tanto, mal por Abascal, pese a su gran triunfo; muy mal por Rivera, por sus tumbos de vueltas y más vueltas; y bien por Casado, pero sin que su subida sirva de nada, apenas para afianzarle el liderazgo.

Y mal, muy mal, por Pedro Sánchez, que se empeñó en ir a elecciones para nada, cuando podía haber gobernado sin problema con algo más de empeño en ceder y llegar a acuerdos con Cs o con Podemos.

Los peores augurios se han cumplido. No los de las encuestas fabulosas del CIS de Tezanos sino los de la mayor parte de los demás institutos de opinión, que vaticinaban un resultado igual o peor para el PSOE, algo mejor para el PP, subidón para Vox, descalabro de Rivera, y similar cuota para Podemos.

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Gobernar a partir de ahora no es más fácil que antes, sino todo lo contrario. La alianza PSOE-Cs ya no da. Sánchez e Iglesias no suman. El pacto Frankenstein sí es posible (Psoe+Podemos+ERC+ PNV+ Más País ), aunque sea una locura. ¿Qué va a ser de España? ¿Otras elecciones? Sería un despropósito.

Visto lo visto, si en los cuarteles de Ferraz y Génova-13 anida algo de sentido común, a lo que deberían ponerse PSOE y PP es a armar un pacto entre los dos más votados. Un pacto por la moderación, a la alemana, para encarar la crisis y para acordar una política común coherente ante el independentismo. Saldría ganando España, pues se recuperaría el espíritu de lo que nos hizo grandes como nación en la transición. La voluntad de ceder, de renunciar a postulados máximos o extremos, de acercar posiciones en favor de lo que quiere la mayor parte de la ciudadanía: progreso, buena gestión y entendimiento entre dispares.

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La triste realidad es que estos comicios no han servido más que para gastar más dinero y poner en evidencia a unos políticos que han demostrado reiteradamente su incapacidad manifiesta. ¿Dimitir? Deberían hacerlo casi todos, por irresponsables, por carecer de sentido de Estado, y por estar enfermos de un narcisismo impropio de líderes políticos. Verdaderamente, no nos merecemos esto. ¿O sí ?