Ucrania, su peor enemigo

Se menciona muy poco, pero es clave. No sólo lo que viene de fuera o algunos elementos de dentro, sino el entero país es un puro problema. Como lo que pinta es el pro occidentalismo, el deseo de libertad y democracia, la denuncia de la corrupción, desde Occidente se le da un pase a la política nacional y al gobierno interino. Además, lo noticiable está en el este, a uno y otro lado de la frontera. Pero la situación política, social y económica interna es entre muy mala y desastrosa, y así es muy difícil ayudarlos.

Los llamados oligarcas tienen en sus manos gran número de resortes de poder, pero casi no aparecen. Entre unos cincuenta controlan el 80% de la producción del país y han estado siempre estrechamente relacionados con quienes gobiernan. El levantamiento que lleva el nombre de Maidan (que significa plaza, por la de la Independencia de Kiev, donde se reunían) no sólo fue por Europa, sino también en contra de esa situación, en la que Yanukovich estaba metido hasta el occipucio. Tras un intento de pucherazo en 2004, que desencadenó la revuelta naranja, ganó limpiamente en 2010, por un margen mínimo, y lo primero que hizo fue meter en la cárcel a su rival, Timoshenko, exaltada nacionalista pero responsable del fracaso de las esperanzas revolucionarias de 2004, ruso parlante de origen y ella misma oligarca de los negocios del gas. Todo un historial, pero en nada peor que el de su carcelero.

Ahora los que mandan son de su partido, Patria, y los de Maidan no se fían de ellos, mientras en las regiones más rusófonas una mayoría los considera ilegales por su ascensión al poder, lo que no quiere decir que sean separatistas o partidarios de la incorporación a Rusia. De los oligarcas en general se dijo que estaban con la integridad del país, porque a pesar de sus vínculos con Moscú no quieren ser dominados por el Kremlin y sus colegas rusos, pero parece que ahora muchos se asustan bien de que Putin gane la partida o de que si no lo hace el reformismo interno se convierta en una amenaza para ellos, con lo que han girado hacia el este. La candidatura de Timoshenko para las presidenciales del día 25 va mal, pero su rival mejor situado, Poroshenko, también es un veterano de la política y los grandes negocios.

Otro importante factor de todo lo que pasa son las mafias y la delincuencia, también muy relacionadas con el poder y la opulencia económica. Putin ha echado mano masivamente de esa gente, que sí sabe manejar armas, a diferencia de las improvisadas milicias civiles, y colabora con los agentes rusos que toman edificios y luego los protegen. Todo muy complicado y muy opaco.