Ataque torticero contra un excelente fiscal

La Razón
La RazónLa Razón

Ya sea por mera ignorancia de cómo funciona internamente el Ministerio Fiscal, ya sea puro oportunismo político, la actuación parlamentaria del PSOE y Ciudadanos contra el fiscal jefe anti-corrupción, Manuel Moix, al que pretenden reprobar, hace un flaco favor a la sociedad y a la democracia, por cuanto siembra torticeramente la duda en el común de los ciudadanos sobre la fiabilidad e independencia de una de las instituciones clave de la Administración de Justicia. Si en clave política se puede entender, aunque no compartir, el uso de los casos de corrupción para desgastar al Gobierno, no hay justificación alguna para el inicuo ataque personal y profesional contra un funcionario íntegro y de trayectoria probada. Convertir unas diferencias de criterio entre el fiscal jefe y sus subordinados en una supuesta instrumentación gubernamental de la acusación pública es faltar gravemente a la verdad. Más aún, cuando esas diferencias de criterio –sobre el insólito papel de las Fuerzas de Seguridad del Estado atribuyéndose la calificación de los delitos o la tendencia a crear macroprocesos que se dilatan eternamente– son de la mayor trascendencia para el funcionamiento de la instrucción judicial en España. Son asuntos que sí deberían preocupar al PSOE y Ciudadanos, pero, por lo visto, están demasiado ocupados en el seguimiento desinformado de algunos titulares de Prensa.