Editoriales

Fortaleza exterior española

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, inauguró ayer, invitado por su colega turco, Tayyip Erdogan, la nueva línea de metro de Ankara, construida por la empresa catalana Comsa. La ceremonia, que contó con la interpretación del himno de España, refleja la enorme proyección internacional que ha alcanzado la ingeniería española en los más diversos campos, y que ha convertido a nuestras firmas constructoras en un referente mundial de las grandes obras públicas. El viaje de Mariano Rajoy a Turquía, país que se ha convertido en el tercer destinatario más importante de nuestras exportaciones fuera de la UE, coincidió con el anuncio hecho por la Autoridad del Canal de Panamá de que, tras arduas negociaciones, se había llegado a un principio de acuerdo con el consorcio que construye el tercer sistema de esclusas, liderado por la empresa española Sacyr, y cuyas obras estaban paradas desde el pasado día 5, para la reanudación del proyecto. Se trata de una noticia excelente que, sin duda, contribuirá a desmontar la campaña insidiosa que, desde algunos sectores de la competencia internacional, pretendía poner en duda la confianza, la honorabilidad y la cualificación técnica de las constructoras españolas, aprovechando el notable impacto público y económico de una obra extraordinaria como es la ampliación del canal transoceánico, llamada a cambiar el modelo de negocio de todo el sistema portuario del Golfo de México. Campaña, de cualquier forma, llamada al fracaso ante la solidez y el prestigio de unas empresas que, tras adquirir experiencia en el desarrollo de soluciones tecnológicas de vanguardia en las grandes obras públicas llevadas a cabo en España –con hitos como los ferrocarriles de alta velocidad, la ampliación de la red de metro de Madrid o las autopistas de alta montaña–, compiten en el mercado exterior con ventaja, hasta el punto de que casi el 80 por ciento de los contratos de las grandes constructoras del Ibex –Avertis, ACS, Ferrovial, Sacyr, OHL, FCC, Técnicas Reunidas y Acciona– se desarrollan en el extranjero. Desde una carretera en Mozambique hasta un puente marítimo en Gran Bretaña, pasando por el AVE La Meca-Medina, una central eléctrica en Baja California y un casino en Macao, la marca España se consolida en la obra civil con más de una treintena de grandes proyectos a lo largo y ancho del mundo. Es, con el resto de las multinacionales españolas, líderes en los campos de la energía, las telecomunicaciones, la industria agroalimentaria y los servicios financieros, el mejor santo y seña de un país moderno y emprendedor que, pese a las tremendas consecuencias de la crisis económica, tiene potencial de sobra para superar las mayores dificultades.

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