El clásico, en su día y por su orden

La situación en Cataluña es difícil. Los independentistas pretenden imponer con violencia y posiciones de fuerza un estado de excepcionalidad. Pero la democracia no puede alentarlo ni asumirlo. Por eso resulta extemporánea la petición de LaLiga de que el clásico del fútbol español del próximo 26 de octubre no se dispute en Barcelona, como está previsto, sino en el Santiago Bernabéu de Madrid por la convulsa situación. El Estado de Derecho no puede dar un paso atrás, sino al frente. El duelo debe jugarse.