Excepcionalidad nociva de Maroto

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Javier Maroto, vicesecretario nacional del PP, se ha consagrado como una auténtica excepcionalidad en el Senado y en la política castellanoleonesa. De hecho, su caso ha sido único en 36 años. Hasta su colocación a dedo desde Génova, los parlamentarios de aquella región pertenecían todos al territorio. Su empadronamiento exprés en Sotosalbos (Segovia) para blanquear la filfa aportó el discurso de la defensa, pero eso no remedia que Maroto buscara un escaño salvífico como fuera que no ennoblece la política.