No es cuestión de generosidad, sino de ofertas políticas

La Razón
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El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, insistió ayer en reclamar generosidad a los partidos del centro derecha para que, con su abstención incondicional, faciliten su investidura el próximo 23 de septiembre.

Sin dejar de señalar que, cuando menos, resulta extraño que el candidato reclame el apoyo del Partido Popular y de Ciudadanos mientras anuncia a bombo y platillo una oferta programática con la izquierda radical de Unidas Podemos, no es posible dejar pasar por alto la trampa que esconde el reclamo de Sánchez. Porque, en la normal práctica política, la solicitud de apoyo parlamentario, y una abstención en estas circunstancias lo es, suele exigir una contrapartida política, por ejemplo, el compromiso de mantener el déficit fiscal.

Otra cuestión sería que España se encontrara en grave peligro existencial, que no es el caso. No nos gusta la actual situación de inestabilidad, pero el juego de las mayorías parlamentarias, que representan la voluntad popular expresada en urnas, debe respetarse en su forma y en su espíritu. Sánchez no puede trasladar su responsabilidad y, menos, a quienes parten de supuestos políticos y de programas muy distintos.