Que Rufián se pague su «hemicirco»

La Razón
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A Gabriel Rufián no se le conoce otra aportación parlamentaria que sus episodios nacionales tabernarios a mayor gloria de una causa que se traduce en cifras. Unos 8.000 euros al mes tienen la culpa de que el diputado no haya cumplido su promesa de abandonar el Congreso en cuanto fuera proclamada la República de Cataluña, que, por lo visto, tuvo lugar el 27 de octubre de 2017. A Rufián el escaño le viene grande y las Cortes españolas, no digamos. No así los 8.000, que le vienen de perlas. Pan y circo, pero mejor de su bolsillo.