El efecto «Spotlight»

«Spotlight», galardonada con el Oscar a mejor película, supone una lección de periodismo y de una gran labor de investigación

Quizá fuese una de las sorpresas de la pasada gala de entrega de los Premios Oscar, pero el premio a mejor película para «Spotlight» no debería sorprender a nadie pues estamos no sólo ante una película impecable, sino ante una historia de las que ponen los pelos de punta y que no deja a nadie indiferente.

Sin embargo, más allá de su valor cinematográfico o del terrible drama que pone al descubierto –ya llevado al cine en otras muchas películas como «Los niños de San Judas» o «Las Hermanas de la Magdalena»–, «Spotlight» es, por encima de todo, una lección de periodismo, una muestra de esa labor de investigación cada vez más escasa, del premio a la tenacidad y al trabajo, de una forma de trabajar alejada de los focos mediáticos y de los platós.

Pese a que aborda un trabajo periodístico llevado a cabo en el año 2001, apenas hace 15 años, en algunos aspectos parece que ha pasado una eternidad. Existen los teléfonos móviles pero nada de smartphone permanentemente conectados a Internet, el periodismo online aún no es más que una amenaza en ciernes y las redes sociales no estaban ni imaginadas.

Tiempo. Esa es la clave de la película y del periodismo que practican sus protagonistas. El objetivo es no precipitarse, tener todas las claves, todos los datos y sólo publicar cuando el reportaje esté realmente listo. A lo largo de la película se mencionan constantemente los plazos con los que se mueve el equipo de investigación del «Boston Globe», denominado Spotlight, que da nombre a la película. De hecho, en sus 45 años de existencia, esta sección del diario de Boston ha publicado un total de 102 investigaciones, es decir, una cada cinco meses.

Eso, hoy en día, es cada vez más excepcional. En un periodismo en el que manda la inmediatez, en el que los medios online y las redes sociales obligan a ser el primero en adelantar las noticias, es complicado manejar tiempos tan largos. De hecho en la película se contempla muchas veces la frustración de algunos de los miembros del equipo de investigación del diario por no poder adelantar datos de la historia, la presión por el hecho de que otro medio se les pueda anticipar, la inseguridad acerca de si al final lograrán el objetivo inicial.

Sin duda, y aunque estemos ante una historia publicada el 2 de enero de 2002 y gestado durante todo el año 2001, «Spotlight» tiene visos de convertirse en otra especie de «Caso Watergate» en cuanto a capacidad para catapultar a miles de jóvenes a estudiar periodismo y emular al equipo de investigación del prestigioso «The Boston Globe». Y, al igual que muchos de los que acudieron a las facultades de Ciencias de la Información queriendo emular lo que vieron en la película «Todos los hombres del presidente», la realidad se llevará esas ilusiones por delante en la mayoría de los casos.

No debemos olvidar que el cine sólo nos muestra lo más interesante de cuanto ocurre a nuestro alrededor, sólo escoge las buenas historias.

En cualquier caso, «Spotlight» sí debe ser una llamada de atención a los medios en todo el mundo para que apuesten por el periodismo de calidad, más allá de que el soporte sea el papel o digital, la radio o la televisión.

Por cierto, Martin Baron, el director de «The Boston Globe» durante la investigación (papel interpretado en la película por Liev Schreiber), es actualmente, a sus 61 años, el editor ejecutivo de «The Washington Post», uno de los grandes de la prensa estadounidense y mundial y el diario que destapó el «Caso Watergate».