La fragata

Muchos españoles se preguntan: ¿qué hace una fragata como tú en un lugar como este? al tiempo que han constatado como un barco nuestro –único entre los aliados–y sobre todo su tripulación, está en condiciones de operar con lo mejor de la Navy con la que participa por tercera vez en este tipo de misiones, buscando incrementar nuestra presencia en el área Asia Pacifico, el futuro centro de gravedad del mundo. Súmese que a la vez pretende rendir homenaje a la primera vuelta al mundo que protagonizaron hace 500 años Magallanes y Juan Sebastián de Elcano.

Por si fuera poco, el modelo de fragata tiene posibilidades por coste y reducción de plantilla, de facilitar el encargo de construcción de otras 20 para la Marina USA, contrato en el que Navantia de la mano de Bath Iron Works, está lógicamente interesada. Y ya se sabe: el mejor certificado de calidad sobre un proyecto naval, lo da la propia armada del país constructor. Así se lo demostramos con éxito a Noruega y Australia.

En la decisión de apartar temporalmente a la «Méndez Núñez» de la ruta por el Mar Rojo, entran en juego múltiples factores que arrancan de la firma en Viena en 2015 del Acuerdo de Limitación de Armas Nucleares firmado con Irán al final de la segunda legislatura de Obama y pasan por la salida de su ámbito decretada por Trump hace un año y el reciente pulso de Teherán –ahogado por las restricciones a su comercio y a su economía– dando sesenta días a los firmantes del Acuerdo para reconsiderar las medidas restrictivas. Han dejado claro que «anunciamos nuestra reducción a las limitaciones acordadas, no nuestra salida del Acuerdo». La escalada USA ha sido el mejor regalo a la oposición radical a Rohani, acusado por aquella de blando. Por supuesto, otros actores: Israel y Arabia Saudí aplauden las medidas coercitivas de Trump; Japón, Corea del Sur, Turquía, China e India se resienten por su dependencia energética de Irán. Nuestra Europa preocupada, criticando por un lado a Trump, apoyando por otro los negocios de empresas europeas en la recuperación de infraestructuras de la antigua Persia.

Indiscutiblemente en las últimas cumbres europeas –Presidentes y Ministros de Defensa– se ha debatido el tema. Más ajeno ha estado el Ministerio de Asuntos Exteriores. Borrell quitando hierro, declaró: «situación complicada», como diciendo «preguntádselo a la Ministra de Defensa» que ya insinuó algo en la Base de Morón el pasado 8 de Mayo: «nuestros compromisos son con la UE y con las organizaciones internacionales». Quizás olvidó que también tenemos compromisos bilaterales firmados con otros países.

Y ciertamente una decisión unilateral, imprevisible con un Trump en la Casa Blanca, puede servir de justificación para no entrar en una demostración de fuerza, aunque no tenga visos de llegar a más. La «Méndez Núñez» aguardará el final de etapa en Bombay y continuará la vuelta. Pero me pregunto: cuando llegue al Mar de la China, otra zona candente, ¿se replegará a Manila?

Entiendo no es comparable este repliegue temporal, con la retirada de Iraq que algunos han querido ver. El buen Embajador Inocencio Arias nos ha recordado estos días que en Iraq cumplimos una Resolución de Naciones Unidas –que reiteradamente se oculta o malinterpreta– que «instaba a los países miembros a colaborar en la reconstrucción del país, utilizando incluso fuerzas militares». Que las formas fuesen desacertadas es indiscutible. Siempre recordaré aquel Domingo de Ramos –abril de 2004– en el que el Ministro Bono instaba a dejar nuestra misión en 24 horas, cuando los acuerdos firmados exigían con lógica, un preaviso de 30 días para abandonar la Coalición Internacional. Un curtido general norteamericano –Sánchez, de origen mexicano– nos comprendió enseguida. Conocía lo que son promesas electorales. Sabía cómo funcionaban ciertos políticos sin el menor conocimiento técnico de los problemas. Cumplimos los 30 días y apoyamos en un momento delicado de relevo, a los contingentes en zona.

Imagino ahora la difícil posición del Comandante de la «Méndez Núñez». Pero sus almirantes le apoyarán y los americanos le comprenderán. Todo continuará igual, pronto con un ejercicio previsto con la Armada India.

Y si Navantia con su socio norteamericano, propone unas buenas fragatas a menor coste y mayor calidad y eficiencia que otros competidores, la Navy se las encargará sin problemas y se salvarán los 16.000 millones de euros en juego. Es su reto y no vale ampararse en decisiones políticas, quizás acertadas en el fondo, quizás poco afortunadas en las formas.

Solo les pido a los tripulantes de la «Méndez Núñez» que asuman de la mejor forma las decisiones de su Gobierno, que disfruten de la hospitalidad de Bombay y que sepan que aquí, les queremos.