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Lo nuevo es lo de siempre

Tiempo de lectura 2 min.

29 de abril de 2015. 21:42h

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29/4/2015

Una de las características claves de las marcas es resultar modernas para los consumidores, que suelen querer siempre estar al día de las últimas tendencias y novedades del mercado. Para ello resulta fundamental la publicidad: no importa que el producto tenga décadas o incluso más de cien años de existencia, si su imagen sigue siendo actual, rompedora, innovadora, y es capaz de conectar con las nuevas generaciones de consumidores. Si no lo consigue, corre el riesgo de convertirse en una marca «viejuna» o «vintage», como suele decirse, y ser rechazada por los más jóvenes como algo anticuado y pasado de moda.

Claro que, como en todo, hay claras excepciones, sobre todo en sectores como la alimentación. En los productos alimenticios ser «de toda la vida», «como lo que comían tus abuelos», tener «el sabor de siempre», e identificarse, en definitiva, con lo más tradicional, puede convertirse en una gran ventaja diferenciadora. En pocos sectores conviven de forma tan claras estrategias tan dispares: mientras unas marcas se centran sobre todo en la innovación citando extraños componentes como omega3, bífidus, flora intestinal o Lactobacillus caseis; otras presumen de saber igual que esa comida que se hacía durante horas en la cocina económica de leña. Ahí está el éxito de la abuela de la fabada Litoral y de los abuelos de Casa Tarradellas, figuras icónicas donde las haya.

Ahora Cola Cao, una de las marcas de alimentación más clásicas, recupera sus antiguas latas que habían desaparecido de las tiendas hace nada menos que 50 años, pero que siguieron presentes en muchísimos hogares españoles para guardar todo tipo de productos. En una colección exclusiva que sólo estará disponible en mayo, podrán comprarse al adquirir 1,5 kilos de la marca de cacao soluble, con dos de sus diseños más reconocidos: el niño boxeador, y la madre con los niños pidiéndole «el alimento de la juventud». Unos envases que forman parte de la memoria colectiva de muchos españoles, como la popularísima «canción del negrito», y que tanto contribuyeron a que la marca sea casi el genérico del producto. Además, la empresa ha sabido seguir innovando y sacando variedades con menos calorías, o que se disuelven en la leche fría. Y es que se puede ser muy moderno sin perder ninguno de los valores más tradicionales «de toda la vida».

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