Nuevo periodismo tuitero

Si la pasada semana adelantábamos la celebración, en el monasterio riojano de San Millán de la Cogolla, del seminario «El español del futuro en el periodismo de hoy», en esta ocasión no podemos dejar de analizar las principales conclusiones a las que llegaron los periodistas allí reunidos, que han desarrollado su carrera en medios tradicionales y digitales. Y es que el uso que los medios de comunicación hacen del lenguaje es un termómetro de su salud.

En primer lugar, y como principal conclusión del seminario, todos los ponentes coincidieron en que las redes sociales, y en especial Twitter, marcan ya, y lo harán más en el futuro, la manera de informar, algo que se pudo comprobar el pasado lunes, tras el anuncio de la abdicación del Rey.

Carmela Ríos, periodista que ha trabajado para televisiones como Antena 3, CNN+ o Cuatro, subrayó que Twitter, ahora mismo, es «un entrenamiento para hacer otro periodismo porque se hace en tiempo real» y «puede haber interacción con el lector». Sin embargo, también incidió en los peligros que supone, ya que en un minuto puede minar la credibilidad de un periodista». Y es que esa posibilidad de trabajar en tiempo real también supone un mayor riesgo de caer en equivocaciones, de publicar noticias sin confirmar...

Por su parte, Antonio Fraguas, colaborador de diferentes medios, asegura que el idioma español «ya es, en sí mismo, una red de usuarios», y «el reto que tenemos los periodistas es cómo jugamos al español y a internet a la vez».

El argentino Pablo Mancini, director de estrategia digital en Infobae, ha reclamado a los periodistas «repensar su trabajo», porque ahora «ya no hay lectores, sino personas conectadas», y «no hay formatos, sino información relevante». «La profesión del comunicador está ante un cambio de reglas que va más allá de la velocidad; pasa porque las personas tienen una cantidad de información ingente, y la brevedad que, por ejemplo, exige Twitter es sólo una expresión de eso».

Agustín Alonso, responsable de redes sociales en TVE, ha recalcado que «no podemos pensar si Twitter es bueno o malo, sino en cómo adaptarnos a esa red, que ya existe, es una realidad». En cualquier caso, sí ha reconocido la capacidad de todas las redes sociales para «devorar» a los periodistas «en cuanto cometen un error», aunque, al contrario que en los medios tradicionales, «en Twitter y en otras redes se puede pedir disculpas», algo que «deben aprender ahora los periodistas», ha dicho.

Por su parte, la web Clases de Periodismo resumió el seminario en una serie de conclusiones, de entre las que destaca que «la credibilidad de un periodista está en juego dentro de Twitter, por lo que es necesario revisar las respuestas y la información que se intercambia de forma detenida»; «que es necesario establecer valores e incorporar un trabajo de profundización, de tal forma que uno pueda aprovechar todo el potencial que tiene Twitter»; que «es necesario saber gestionar la abundancia de información para identificar rápidamente los datos importantes y separarlos del ruido», o que «los signos de puntuación han perdido sus usos preceptivos, pero se han ganado otros, como los emoticonos».

En definitiva, que Twitter ha marcado un antes y un después en el periodismo.