Vender sueños

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La fábrica de los sueños vuelve a aparecer por televisión para recordar que el sorteo de la Lotería de Navidad está al caer. Es una de las campañas más tradicionales y destacadas del año, posiblemente una de las pocas que superan el millón de euros en realización, que sumados a los casi 12,5 millones en medios la convierte posiblemente en la de mayor presupuesto de estas fechas y quizás de todo el año.

El spot sigue la línea que comenzó la misma agencia Grey el pasado año: unos cazadores de sueños van recogiendo todas las ilusiones, deseos y fantasías de los poseedores de un décimo, los encierran en bolas transparentes y acaban en un gigantesco bombo dorado del que se supone saldrán los premios. Los cazadores de sueños son en esta ocasión adultos en vez de niños, y la fábrica de sueños del 2011 deja paso a un extraño y frío cielo azulado y nocturno, donde se juntan todas las bolas transparentes con los deseos de los españoles, al son de la música de «Eduardo Manostijeras». Todo es espectacular y refleja el dinero invertido en el rodaje, no en vano es una de las pocas campañas que recuerdan a las de antes de la crisis. Y es que, como dice el anuncio, «Si sueñas, Loterías».

Frente al mensaje onírico y algo grandilocuente de Loterías, la ONCE presenta a uno de sus vendedores presumiendo de tener el mejor trabajo del mundo, pues es capaz de conseguir que se cumplan las esperanzas y deseos de mucha gente. Vende igualmente ilusión y esperanza con un tono más cercano y de «realismo mágico», pues se supone que el que escucha al vendedor de la ONCE mientras espera el autobús es el propio Papá Noel vestido de paisano.

Ambas campañas acercan así ese espíritu navideño repleto de ilusión y buenos deseos, y cumplen con el difícil cometido de llamar la atención de los consumidores hacia unos mensajes que se conocen de antemano. Poco se puede decir de la Lotería de Navidad y de la ONCE que no sepa ya todo el mundo, así que el objetivo es decirlo de forma muy bonita para lograr sobresalir entre los miles de spots que inundan las televisiones por estas fechas. Como reconoce el anuncio, «Cada Navidad, tus sueños hacen posible la Lotería». Y posiblemente ahora nos hace más falta que nunca soñar.