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Impulso al catolicismo en Asia

Será una oportunidad para el diálogo intercultural e interreligioso

El Papa Francisco celebra una misa en el Estadio Nacional de Bangkok en Tailandia el 21 de Noviembre.
El Papa Francisco celebra una misa en el Estadio Nacional de Bangkok en Tailandia el 21 de Noviembre.NARONG SANGNAKEFE

Asia es uno de los lugares donde la Iglesia se plantea crecer en las próximas décadas. Actualmente, el número de fieles en el continente apenas supera el 10% de los católicos bautizados que hay en todo el mundo. En muchos países el catolicismo representa una exigua minoría.

Sin embargo, naciones como Myanmar o Tailandia encabezan el número de nuevas vocaciones en los últimos años. La oportunidad que se abre en el Lejano Oriente es una de las claves fundamentales para entender el histórico acuerdo firmado entre el Vaticano en 2018. Ni China ni sus problemas internos -con las manifestaciones en Hong Kong- estarán en la agenda, pero esta próxima semana Francisco afrontará su cuarto viaje a Asia en lo que va de pontificado.

Los países elegidos son Tailandia y Japón, donde los católicos no llegan al 1% de la población en ambos casos. El Papa volará hasta Bangkok el próximo martes, donde está previsto que visite a los monjes budistas del majestuoso templo de Wat Pho, conocido también como destino turístico. «Confío que mi visita contribuya a poner de relieve la importancia del diálogo interreligioso, la comprensión recíproca y la cooperación fraterna, especialmente con los pobres», dijo Bergoglio en un videomensaje. Se trata de un nuevo viaje a las periferias donde estrechar lazos con otras religiones. Además, visitará las comunidades católicas tailandesas.

Durante su estancia, Francisco tendrá a una traductora muy especial, su prima Ana Rosa Sivori, quien llegó a este país hace décadas.

Tres días más tarde, el Papa abandonará Tailandia para poner rumbo a Japón. Allí la agenda será similar, aunque sumará una componente política. Uno de los platos fuertes del viaje será la visita a Hiroshima y Nagasaki, donde se espera que haga un fuerte llamamiento al abandono de las armas nucleares, una de las constantes de Bergoglio.

También podría haber referencias a la pena de muerte, ya que Francisco es un firme defensor de su abolición y en Japón todavía es legal. Mientras que en el ámbito religioso, visitará un monumento en honor a los mártires jesuitas, que a finales del siglo XVI llevaron al país el catolicismo. Un día antes de volver a Roma, el Papa también se verá con una decena de víctimas del accidente en la central nuclear de Fukushima.

El viaje durará una semana.