El Papa, el hombre que canta tangos mientras se afeita

Su amiga Alicia Barrios nos descubre en esta entrevista con LA RAZÓN a un hombre alegre, obsesionado con la verdad, goloso y que deja escapar algún taco.

El Papa Francisco
El Papa Francisco

Su amiga Alicia Barrios nos descubre en esta entrevista con LA RAZÓN a un hombre alegre, obsesionado con la verdad, goloso y que deja escapar algún taco.

La mejor amiga argentina del Papa Francisco es laica, periodista y se llama Alicia Barrios. Su marido, un juez divorciado, Hernán Bernasconi, le pidió a Jorge María Bergoglio permiso para casarse con ella. Es inevitable pensar que un Papa tan aperturista, que se trata con divorciados, homosexuales y que a los jardineros, mozos y guardias suizos les ha conferido una doble misión, la de ser «el servicio de antenas» del Vaticano, su mejor servicio secreto para estar al tanto de lo que ocurre y dónde ocurre, un hombre preocupado por la verdad, puede resultar incómodo para algunos sectores de la Iglesia católica. Conociendo la parte humana del Santo Padre, gracias a su amiga Alicia Barrios y al libro que escribió sobre estos 17 años de amistad, «Mi amigo el padre Jorge», se puede entender que no le tenga miedo a una traición. Ha vivido con ellas y está curtido. Alicia es como el Correo del Zar pero en versión siglo XXI. Gracias a la «cartera del Vaticano» descubrimos que el Papa se despierta cantando tangos y que le apasionan los brownies.

–¿Es más fácil creer en Dios o en Francisco?

–Creo en los dos. Caminar junto a Jorge es darse cuenta de que ese hombre ya tenía gestos de santidad. Los que no creían en Dios ahora empiezan a hacerlo gracias a él. Rezo por él porque es un mediador de Dios increíble.

–Incluso media en conflictos internacionales...

–El día del cumpleaños de Francisco se anunció el acuerdo con Cuba; había estado con él y no me había dicho nada. Él tiene una gran sintonía con Obama, aunque no piense como él. También he visto a Raúl Castro rezar en la misa y reencontrarse con el jesuita que fue. Es increíble la sintonía que tienen los Castro con el Papa... Seguro que encontró las palabras justas para mediar entre los dos y llegar a un acuerdo. Francisco es una luz que camina.

–¿Habla el lenguaje de la calle?

–Todo el tiempo, y a veces puede soltar tacos. A él le divierte cuando me enojo y digo malas palabras. Tiene un gran sentido del humor, es irónico y un gran contador de chistes.

–Todo argentino dice que es amigo del Papa.

–Le han salido amigos como enanos, pero él se da cuenta. Mira, yo le llamo Jorge y le pregunté si se daba la vuelta cuando le decían Francisco y me dijo: «ahora sí».

–¿Qué añora Francisco de Argentina?

–Es algo que no quiero preguntarle porque sé que es un dolor para él. Argentina es un lugar al que no puede volver, así que cuando me ve siente que algo de su tierra está con él y cuando me voy se queda llorando. Yo no le llevo dulce de leche o alfajores. No debe tomarlos porque le engordan.

–Si el Papa pudiera regresar a Argentina, ¿dónde iría?

–Él volverá para irse a vivir a la Casa de los Ancianos en el barrio bonaerense de Flores, que está pegada a la iglesia de San José. Es una residencia para sacerdotes ancianos pero, a día de hoy, no lo veo con ganas de renunciar.

–¿Qué le lleva al Papa, pues, cuando le visita en Roma?

–Pues, mire,tengo un carnicero en Argentina que se enojó conmigo porque quería enviarle al Papa carne, me tenía preparado un costillar de lomo. Sí le llevo yerba mate y tuve que enseñarle a la Custodia del Papa qué era el mate y cómo se preparaba. También siempre le llevo una selección de cartas y regalos que la gente me da para él, como las carmelitas, que le mandaron hacer una imagen en escayola de San José, por el que Francisco siente pasión, y que tiene en su cuarto.

–¿Usted le ayuda a comprar la ropa o quién se la compra?

–Dentro del Vaticano hay dos supermercados que venden de todo, uno de alimentación y otro de ropa. Aún así es tan austero que desde que es Papa no se ha cambiado de montura de gafas, renueva los cristales. Los zapatos que él gasta se los hacen en la Argentina porque los usa con plantilla por un problema que tiene en los pies.

–¿Sigue siendo futbolero?

–Sí, Francisco ama al San Lorenzo y yo le pido que no rece por ese equipo. Es una desigualdad total porque yo soy del Boca y el Papa rezando por el San Lorenzo es mucho peso. Así nunca vamos a ganar cuando juguemos contra «los cuervos». Él es del San Lorenzo desde que nació porque iba con su papá al campo.

–¿No teme que le envenenen?

–No, porque le conozco, pero la gente sí me decía: «A tu amiguito lo van a dormir, le van a dar un tecito». Por algo vive en Santa Marta y no se ha ido a las habitaciones papales... Es un guerrero y puede convivir con gente que no le quiere. Un Papa como Francisco molesta, pero es un hombre libre y muy consciente de que es el Papa. Uno de los días que se dio cuenta crudamente de que lo era fue cuando su sobrino se accidentó y murieron la mujer y los dos niñitos y Francisco no pudo viajar a Argentina. Y ahora tiene a su única hermana, Elena, muy enferma y no puede estar con ella.

–Parece un Papa austero.

–Lo es, él va por Santa Marta apagando las luces, es jesuita. Siempre ha sido austero y de costumbres sencillas. Por ejemplo, a él le encantan las medialunas (cruasanes) con café con leche, que se tomaba en la cafetería La Puerto Rico de Buenos Aires cerca de la catedral y es lo que sigue desayunando porque le gusta comer.

–¿Qué almuerza el Papa?

–Un almuerzo en Santa Marta puede ser una lasaña de primero, un pollo con ensalada, fruta y unos postres de crema que hacen las monjas que son exquisitos.

–¿Qué hace para mantenerse en forma?

–Camina mucho por el Vaticano y lo que desgasta ser Papa... Solamente de viajar en el papamóvil debe bajar tres kilos.

–¿Qué hace con todos los regalos que le llegan?

–Se llevan a un almacén que sirve para abastecer a clérigos con necesidades y también ha montado una rifa para los pobres. Una especie de lotería.

–¿El Papa madruga o trasnocha?

–No trasnocha, madruga y canta tangos cuando se despierta. Le gustan mucho. Mientras que se afeita pone la música y canta los tangos; su favorita es Ada Falcón. También duerme siesta porque dice que es amanecer dos veces. La duerme de 45 minutos de tres a tres y cuarenta y cinco y todos los días. Él a la hora de la siesta desaparece.

–¿Cuántos teléfonos móviles tiene el Papa?

–Ninguno, él habla por el teléfono fijo, que también atiende. Cuando quiere hablar con alguien, marca su número y le llama o cuando suena algún aparato él lo atiende. Francisco tiene una agenda que se trajo de la Argentina con sus teléfonos.

–¿Y una debilidad humana?

–Los brownies.