Francisco en Czestochowa, corazón católico de Polonia

El santuario de la Virgen Negra, que acogió en 1991 la Jornada Mundial de la Juventud, recibe hoy la visita del Pontífice argentino

El santuario de la Virgen Negra, que acogió en 1991 la Jornada Mundial de la Juventud, recibe hoy la visita del Pontífice argentino

El Papa Francisco llega hoy a Czestochowa para visitar el santuario de Jasna Gora, donde se encuentra el cuadro milagroso de la Virgen Negra, uno de los lugares marianos más importantes de Europa, a la altura de Fátima, Lourdes o Loreto. Es, además, una de las referencias de la catolicidad de Polonia, después de que monjes paulinos se estableciesen allí y posteriormente recibiesen de manos del príncipe Ladislao el icono de la Virgen.

Cuenta la leyenda que esa imagen fue pintada por el evangelista san Lucas sobre la tabla de una mesa, la misma que usaba la Sagrada Familia en comidas y oraciones. Esa pintura viajó de Jerusalén a Constantinopla y de ahí a Rusia, territorio en el que se hizo con ella el citado príncipe.

Sobre esta devoción mariana y otras se ha construido la fe cristiana en Polonia, que en el siglo XX y tras el devastador paso comunista por el país realzó la figura de san Juan Pablo II. Precisamente, la Virgen de Czestochowa era muy querida para el Papa polaco. Un año después de ser elegido Pontífice, ya se encontraba allí para honrar a la Madre de Dios. De hecho, el lema papal de Wojtyla era «Totus tuus», la forma abreviada de su consagración de María.

Juan Pablo II volvería a Czestochowa años después. Concretamente, en 1991 y de la mano de los jóvenes. La tercera Jornada Mundial de la Juventud tuvo su sede en Polonia y el santuario de Jasna Gora –que significa monte claro en polaco– fue el centro neurálgico. Entonces, cuando acaban de caer los muros entre el Este y el Oeste, Juan Pablo II afirmó: «Esta Jornada mundial de la juventud se distingue por una característica particular: es la primera vez que se registra una participación tan numerosa de jóvenes de Europa oriental. Por este motivo, queridos jóvenes de Europa del Este, vuestra presencia es muy significativa. La Iglesia tiene necesidad de vuestro testimonio cristiano: testimonio por el que ha sido pagado un precio a veces muy alto de sufrimiento en la marginación, en la persecución e incluso en la prisión».

Hoy le toca el turno al Papa Francisco, que celebrará el 1.050º aniversario del bautismo de Polonia. Luego volverá a Cracovia para estar con los jóvenes.