Salud

Mario Padrón: “La ley ya obliga a informar de las dosis de radiación a los pacientes”

Entrevista al jefe del Servicio de Radiodiagnóstico de la Clínica Cemtro

Es uno de los radiólogos más acreditados e importantes de este país. Formado en diferentes centros de prestigio de Europa y Estados Unidos, lleva dedicado a la especialidad de resonancia magnética desde sus inicios a finales de los años ochenta. Ha sido presidente de la Sociedad Europea de Radiología Musculoesquelé-tica (ESSR, por sus sigla en inglés) en 2012 y es ponente habitual en los diferentes foros nacionales e internacionales de su especialidad.

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-¿Qué es y a qué obliga la normativa Euratom recientemente traspuesta en España?

-Es una regulación europea que establece las normas para la protección contra posibles riesgos de la exposición a las radiaciones ionizantes. En lo que respecta a la Sanidad, obliga, entre otras cosas, a justificar y optimizar las pruebas médicas en las que se usan rayos X. Es decir, que se hagan sólo cuando sean realmente necesarias, con la menor dosis posible y después de evaluar otros procedimientos en los que la exposición sea menor. También obliga a informar a los pacientes sobre los riesgos que conlleva su exposición y a que el registro de dosis aparezca en el historial clínico.

-¿Qué hay que hacer para cumplirla?

-Hay dos aspectos fundamentales: uno técnico y otro profesional. En lo que respecta al primero, hay que garantizar que las diferentes modalidades de diagnóstico que usan radiación ionizante, como TAC o rayos X, cumplen la normativa, y aplicar un sistema de seguimiento y monitorización centralizado que permita controlar a todos y a cada uno de ellos. En el ámbito profesional, exige la estricta colaboración de todos los estamentos involucrados en la petición y realización de pruebas radiológicas, así como la constitución de un equipo multidisciplinar en el que participen médicos prescriptores, radiólogos, radiofísicos y técnicos especialistas.

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-¿Qué ventajas tiene para el paciente conocer la exposición a la radiación a la que se somete en cada prueba?

-Fundamentalmente que esté tranquilo y tenga la seguridad de que su salud está en buenas manos porque hay un control preciso y exhaustivo de lo que se debe hacer y lo que no, así como la manera de hacerlo. El paciente sabrá que su médico radiólogo controlará su exposición a la radiación de una forma sistemática durante toda su vida, creándose un registro de la misma. Es también un ejercicio de transparencia: los informes quedan registrados, las radiografías están al alcance de todos los médicos y usuarios, y el paciente conocerá en todo momento la dosis que ha recibido.

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-La Clínica Cemtro fue pionera en ofrecer la “cartilla radiológica” a los pacientes, ¿no?

-En Clínica Cemtro nos adelantamos a la normativa Euratom y ofrecemos desde 2014 esta información gracias a un proyecto piloto con GE Healthcare. Aplicamos de manera conjunta un sistema de gestión y control de dosis que hace posible no sólo registrar las dosis, sino que también la almacenamos para que quede permanentemente en la historia clínica del paciente creando un verdadero historial dosimétrico de todas las pruebas radiológicas realizadas en nuestra clínica, ofreciéndole al paciente un control mas eficiente y una mayor seguridad en sus pruebas. Los datos que facilita el sistema de GE Healthcare, además, nos han permitido mejorar los protocolos y reducir la dosis en la gran mayoría de pruebas.

-¿Y qué recoge exactamente?

-El historial dosimétrico permite tener perfectamente registrada y controlada la dosis que recibe el paciente como consecuencia de las exposiciones a lo largo de su vida. Y eso es una garantía para él. Además, se pretenden evitar riesgos imprevistos que puedan deberse a un exceso de radiación. El riesgo está siempre controlado. Por ejemplo, un paciente que se ha sometido a un número de pruebas que los facultativos consideren excesivas o de riesgo, puede realizarse, siempre que sea posible, otra prueba alternativa que no emita radiación.

-¿Es habitual sobrepasar los límites máximos de radiación permitidos?

-Según los datos existentes, los ciudadanos estamos expuestos a una radiación ambiental de aproximadamente 3 mSv (milisieverst) anual, la exposición que se recibe en diez vuelos transatlánticos. Otra cuestión son los pacientes que necesitan una prueba como una radiografía, un TAC o un intervencionismo. Para eso no hay límites establecidos, pero los profesionales nos guiamos en estos casos por lo que se llaman niveles de referencia, una guía de la radiación que debe utilizarse en diferentes pruebas que establecen sociedades científicas como la de Radiología Médica (Seram) o la de Física Médica (SEFM).

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-¿Qué riesgos para la salud conllevaría sobrepasar los límites?

-Es importante aclarar que las radiaciones ionizantes que utilizamos son para uso médico. Están totalmente controladas y los pacientes pueden estar tranquilos porque los profesionales sólo realizamos pruebas que están suficientemente justificadas. Al tener todos los equipos estos sistemas de gestión de la dosis, no hay posibilidad de un exceso de radiación para el paciente o una dosis inadecuada para su diagnóstico. Nuestro objetivo es diagnosticar de manera adecuada usando la menor radiación posible, y eso es especialmente relevante en pediatría: es muy importante controlar la exposición a la radiación para que los niños reciban la menor cantidad posible a lo largo de su vida. La finalidad de estos sistemas de gestión de dosis es precisamente no poner en riesgo la salud de los pacientes.

-¿Qué pruebas son las que provocan mayor radiación?

-La prueba con mayor radiación es la angiografía, consistente en una opacificacion del árbol vascular, es decir de las arterias y venas, mediante la introducción de un contraste iodado. También estos métodos diagnósticos están controlados. No obstante en la mayoría de casos se usa con fines terapéuticos. Los TAC actuales han logrado reducir la radiación a unos niveles impensables hace unos años, y las radiografías convencionales tienen también un nivel bajo de radiación con las técnicas y equipos actuales. Lo verdaderamente importante de todas estas pruebas es que, utilizadas de manera justificada, sus beneficios superan con creces los posibles riesgos y son fundamentales para el diagnóstico y el cuidado de la salud de los pacientes. Y precisamente, eso es lo que viene a garantizar la nueva normativa Euratom.