Coronavirus

¿Y si soy el paciente 0?

José Luis superó en enero todos los síntomas del coronavirus Ahora, el test serológico ha confirmado que su organismo ha desarrollado los anticuerpos que se generan una vez superada la enfermedad

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Su nombre no deja lugar a dudas y no puede ser más explícito: se llama Covid-19 porque apareció en el año 2019. Su origen sigue siendo objeto de innumerables hipótesis y teorías de la conspiración: no se sabe a ciencia cierta si viene del famoso mercado de especies exóticas o de un laboratorio en el que algo salió mal, pero de lo que no hay duda es de que sus primeras señales se dieron a finales del año pasado en China. Por eso, y en plena era de la globalización, no parece descabellado pensar que el coronavirus viajase por el mundo desde mucho antes de que aparecieran los primeros casos confirmados en territorios tan lejanos como Europa o América. La rápida propagación y la capacidad de contagio que está demostrando respalda esta teoría.

En el caso de España, el primer paciente infectado se confirmó el 31 de enero en La Gomera, pero se trataba de un caso importado. Los primeros casos en la península no llegaron hasta el 24 de febrero, todos ellos recién llegados del norte de Italia, donde la situación se había descontrolado. La primera muerte se reportó el 13 de febrero, pero las autoridades sanitarias de la Comunidad Valenciana no informaron sobre ella hasta el 3 de marzo. Semanas más tarde, ya había alcanzado prácticamente la totalidad del territorio español. Sin embargo, ahora que hay más certezas en relación a los síntomas que provoca, hay muchos que claman haber pasado la enfermedad mucho antes de que alcanzase la fase epidémica. Uno de ellos es José Luis Romero, que atiende a LA RAZÓN el mismo día en que le comunicaron su positivo en el test que mide la presencia de los anticuerpos producidos una vez superada la enfermedad (IgG).

«Empecé a presentar síntomas el día 14 de enero y el 24 tuve que ingresar en Urgencias en la Fundación Jiménez Díaz», recuerda. José Luis afirma sin dudar que nunca sufrió una «gripe» (ya que ese fue el diagnóstico en ese momento) tan fuerte como esa. Ahora, mirándolo con perspectiva, concluye que sus síntomas eran del todo compatibles con el coronavirus: fiebre hasta 39 grados, cansancio extremo, pérdida de apetito y sudores intensos, hasta que unos días más tarde de comenzar el malestar empezó a padecer dificultad para respirar. «Tuvieron que darme apoyo con oxígeno y pincharme corticoides», recuerda. «La doctora, al ver la radiografía de mi tórax, se quedó asustada y llegó a decir que tenía una neumonía tan avanzada que parecía que tuviese 80 años», añade. Pero, por descontado, nunca le realizaron el test. Pese a ello, José Luis se inclina por que pertenece a ese grupo de jóvenes (tiene 30 años) que no está dentro de ningún grupo de riesgo pero al que el Covid-19 golpeó con más fuerza de la que debería, según las estadísticas. Tras su visita a Urgencias, la mejora se hizo tangible y unas semanas después se reincorporó a su puesto de trabajo.

«Mi caso es de los más tempranos que conozco», dice. Pero lo más probable es que no sea el más madrugador. La búsqueda del paciente cero que resultó fructífera en Italia en España se abandonó en el momento en el que la presión asistencial absorbió todos los esfuerzos de las autoridades. Según un estudio de científicos del Instituto de Salud Carlos III, el virus habría entrado en el país por varias vías, pese a que los genomas estudiados presentan pocas mutaciones. Este joven no había viajado a ninguna zona de riesgo desde que apareció el virus (de hecho, no se movió de Madrid desde septiembre, a excepción de una escapada a Alemania por trabajo en noviembre). Por eso, no descarta haber contraído el virus en su espacio de trabajo, un «coworking» que tiene sus oficinas en el centro de la capital. «Es un entorno bastante internacional, allí van asiáticos, muchos procedentes de China, que viajan a Madrid unos días por temas de trabajo y alquilan una mesa de reuniones», indica.

Sin embargo, no tiene constancia de que se haya producido ningún otro caso probable entre los que comparten con él oficina. «Por aquel entonces la gente no lo tenía en mente y, además, coincidió con la época fuerte de gripe», asevera. En este sentido, afirma que varios médicos le han confirmado que están seguros de que muchos casos de los que en enero se trataron como cuadros gripales más graves no eran tal: «Vieron gente de mi edad con neumonías muy serias».

Por fortuna, pese a que José Luis vive con su pareja, el mismo que le estuvo cuidando durante su convalecencia, este no desarrolló ningún síntoma. Tampoco lo hizo ninguno de los que conforman su grupo de amigos, al menos no en esa época tan inicial de la enfermedad. Porque es posible que José Luis no pueda ser el primer infectado español.