Carrera internacional por la vacuna: el adelanto de Rusia y las promesas de España

Ayer el país presidido por Putin sorprendía: su fármaco contra el Covid-19 podría estar listo el 10 de agosto. Mientras tanto, en nuestro país hay 12 investigaciones, una de ellas con "resultados muy prometedores"

No se trata ni del Apolo ni del Sputnik. Esta carrera ya no se delibera en términos del espacio exterior. Esta vez la competición es terrenal y por la vacuna contra el Covid-19. Según informa la Organización Mundial de la Salud (OMS), actualmente hay en el mundo 164 vacunas experimentales, de las cuales 12 son proyectos españoles. En la cabeza de la contienda farmacéutica están Moderna y Oxford. La primera, investigación estadounidense, comenzó esta semana la fase tres con su vacuna mRNA-1273, reclutando a 30.000 voluntarios para probar una dosis de 100 microgramos del fármaco y otra de placebo. También en EE UU destaca la investigación de Joint Venture Pfizer y BioNTech, que ayer comenzaron el ensayo clínico de su vacuna. Según recoge la Asociación Española de Vacunología, también contarán con 30.000 voluntarios, pero esta vez sanos, de entre 18 y 85 años y de 120 lugares del mundo diferentes. Utilizarán una dosis de vacuna y otra de placebo. De tener un resultado positivo, esta investigación tendría previsto suministrar hasta 100 millones de dosis a finales de año, así como 1.300 millones para finales de 2021.

Por su parte, la Universidad de Oxford y AstraZeneca no quedan lejos de la compañía Moderna en cuanto a avances: su estudio, con la vacuna AZD1222, también se encuentra en fase 3 con miles de voluntarios. Otro nombre que destaca es el de CanSino Biologics, el fármaco chino (Ad5-nCov) que también avanza a pasos agigantados. Durante semanas, las novedades de estos proyectos se han sucedido en los titulares hasta que, ayer, de manera sorprendente, Rusia entró en escena y con un adelanto espectacular. Según informó la CNN, la vacuna desarrollada por el Instituto Gamaleya de Moscú podría ser la primera en registrarse, esperando como fecha clave el 10 de agosto. “Los estadounidenses se sorprendieron cuando escucharon los pitidos del Sputnik y lo mismo ocurre con esta vacuna. Rusia llegará primero”, afirmó Kirill Dimitriev, director del Fondo de Riqueza Soberana de Rusia y quien financia el proyecto. El país presidido por Putin no ha publicado demasiados datos sobre sus pruebas, aunque sí se conoce que utilizan vectores de adenovirus humanos debilitados: el desarrollo del estudio se basa en investigaciones ya hechas para otros virus SARS y MERS. Asimismo, asegura Dimitriev que “nuestros científicos no se centraron en ser los primeros, sino en proteger a las personas”. Sea como fuere, aseguran tener remedio para la pandemia en la friolera de dos semanas.

Explica el doctor Manuel López Hoyos, presidente de la Sociedad Española de Inmunología (SEI), a LA RAZÓN que “hay que tener en cuenta que el desarrollo de una vacuna, de término medio y en condiciones normales, es de 10 años, es algo muy complicado”. “Cuando hubo las epidemias del SARS o el MERS se hicieron a nivel mundial campañas para desarrollar fármacos y, como al final se autolimitaron, la gente se olvidó y no siguieron avanzando en ello”, afirma. Por ello, en una situación como la actual no vale quien llegue primero a la meta sino, más bien, quien consiga llegar y de una manera segura y cerciorándose de la efectividad de la vacuna.

¿Merece la pena el esfuerzo español?

Como apuntaba, de esas 164 investigaciones, 12 son españolas, que “van un poco más retrasadas” pero que no hay excluirlas, pues “un modelo u otro va a hacer falta, a medida que se vayan implantando unas serán más efectivas que otra, según la capacidad inmunogénica de cada una”, explica López Hoyos. Pero, ¿merece la pena este esfuerzo desde España ante un panorama internacional ya avanzado? Explica la inmunóloga del CIB-CSIC María Montoya que “es importante que tengamos nuestras propias vacunas porque no es seguro que haya dosis para toda la población cuando se aprueben los candidatos internacionales”. Asimismo, explica que “no sabemos si tendrán protección parcial o total”, por lo que, mientras más opciones, mejor. “En España tenemos la capacidad investigadora para desarrollar vacunas y contribuir a la lucha frente a esta pandemia, nuestro sector de I+D+i tiene un enorme potencial social y económico”, asegura la experta. Tal es así, que, según el Servicio de Información y Noticias Científicas (SINC), el Ministerio de Ciencia e Innovación ha destinado 8 millones de euros para el desarrollo de estos estudios.

Entre estos estudios, destacan el liderado por Juan García y Manuel Esteban, en el Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC). García señala que “en enero empezamos el diseño para una vacuna frente al coronavirus, hemos realizado ensayos en ratones, es inmunogénica y los resultados son muy prometedores”. El paso siguiente sería el de probar su eficacia. Estos investigadores “tienen un modelo de vacunas en virus, vacsinia, donde introducen una parte de, este caso, el SARS-CoV-2, para mostrar cómo la vacuna es capaz de inducir inmunidad”, explica López Hoyos. Esta modalidad la hicieron “con otros virus como el zica, el ébola o el chikungunya” y, en el caso de la investigación actual, “no tendrán resultados, en el mejor de los casos, hasta el año que viene”.

Por su parte, también promete la investigación del equipo de Isabel Sola y Luis Enjuanes (CNB-CSIC), a través de réplica inversa. Es decir, “introducen el RNA del virus en una célula para que se reproduzca continuamente”. Pero esta réplica es “de la parte que no es patógena, aunque sí induce inmunidad, elimina la proteína E, mientras que permanecen partes esenciales de la proteína que producen respuesta inmunitaria”, explica el doctor. Este estudio está aún en fase muy precoz, así como la mayoría de investigaciones españolas están con la idea de dar pasos y avanzar, para poder tener resultados firmes el año que viene.