¿Por qué es importante rastrear la evolución genética del coronavirus?

España es el cuarto país del mundo en número de secuencias del SARS-CoV-2 aportadas a la red mundial pública de secuencias del virus

“Cuando se realizan estudios epidemiológicos se hacen mediante el estudio de contactos. De esta forma se obtiene una información muy limitada y cuestionable ya que, muchas veces, la gente miente”, asegura Llúcia Martínez, coordinadora del Servicio de Secuenciación y Bioinformática de Fisabio

En cambio, cuando se rastrea la evolución genética del SARS-CoV-2 se obtiene una foto exacta de su procedencia: “Lo que hacemos es ver la secuencia del virus; cada vez que salta de una persona a otra, esta secuencia muta un poco. Es por ello que si conocemos la secuencia del coronavirus de una persona podemos ver de quién a quién ha saltado, porque es como un código de barras. Y de esta forma podemos saber, por ejemplo si en un brote ha habido dos contagiadores o solo uno”, explica la experta.

Con esa idea, y con la de conocer cómo ha funcionado la epidemia en el país, “cómo entró, cómo se ha dispersado y cómo está variando el coronavirus”, como señala Martínez, se está llevando a cabo un estudio de la evolución genética del mismo y en el que España está jugando un importante papel, siendo el cuarto país del mundo en número de secuencias aportadas a la red Gisaid (Global Public Sequence Repository).

Gracias a este proyecto, que co-lidera Fernando González, responsable de la Unidad Mixta de Investigación en Infección y Salud Pública de la Fundación Fisabio-Universidad de Valencia y del Laboratorio en Red de Vigilancia de Resistencias a Antimicrobianos de la Comunidad Valenciana, también financiado con fondos de la UE, se obtendrán y analizarán unas 15.000 secuencias completas del genoma del virus, procedentes de más de 30 laboratorios clínicos de Microbiología de toda España.

“Lo que hacemos es secuenciar las muestras positivas que nos mandan desde esos laboratorios. El objetivo era secuenciar 15.000 muestras y llevamos 4.000, el 70% de las cuales las ha hecho Fisabio, y con las que se han extraído ya las primera conclusiones que se comunicarán en breve. Como la forma en que el virus entró en el país”, asegura Martínez.

Esta secuenciación es clave para el conocimiento de la dispersión de los virus, como apunta la experta, además de para el desarrollo de nuevos fármacos, tratamientos y vacunas: “La idea del estudio que estamos llevando a cabo es conocer cómo ha funcionado la epidemia en el país, cómo entró, cómo se ha dispersado y cómo está variando. Y en el caso de que se consiga un tratamiento antiviral o una vacuna, pare conocer si el virus muta para tratar de “escapar” a ellas. Si secuenciamos podemos ver si está luchando para tratar de zafarse o no”.