«Cada vez podemos reducir más la radicalidad de la cirugía»

Directora del Área de Patología Mamaría de la Clínica Universidad de Navarra y presidenta de la Sociedad Europea de Especialistas en Cáncer de Mama apunta a que «solamente en la mitad de los casos se reconstruye la mama cuando hay mastectomía»

Dice que en España tenemos dos problemas que solucionar en cáncer de mama: que las unidades especializadas se sometan a auditorías externas que validen sus resultados y la creación de un registro nacional de tumores.

– ¿Podríamos decir que es el tumor sobre el que más se sabe?

– Es verdad que la investigación en cáncer de mama va un poco más avanzada que en el resto de tumores. Creo que es así porque la incidencia crece, porque las pacientes son un colectivo que ha promovido la concienciación, las mujeres acuden a las unidades de mama... eso también hace que todo se mueva deprisa.

– El «coco» de los tumores de mama es el triple negativo pero hay avances...

– Sí, hasta hace poco no había tratamientos específicos para ellos. En los últimos tiempos se ha investigado sobre la utilidad de la inmunoterapia y recientemente se han publicado estudios que, usándola tanto en estadios iniciales como avanzados, han visto que, junto a la quimioterapia y previo a la cirugía, aumenta las tasas de respuesta patológica completa. Es un avance muy bueno aunque no vale para todos los triples negativos (tiene más efectividad en los PDL1 y PD1).

– Hay muchas novedades en el área terapéutica. ¿Las hay también en la quirúrgica?

– Sí, intentando hacer cirugías más personalizadas. Estamos viendo ya resultados de estudios en los cuales pacientes que reciben quimioterapia en los tumores más agresivos, como los HER2+ o los triple negativo, reducen la radicalidad de la cirugía, que es algo verdaderamente importante pues en ellos siempre se había dicho que cuanto más radical sea la cirugía mejor. Ahora vemos que si hacemos una combinación de las nuevas terapias que aumentan estas respuestas patológicas completas nos permite hacer mucha más cirugía conservadora con mejores resultados porque usamos la oncoplastia y en muchos casos no necesitamos ya hacer una mastectomía. En muchas pacientes que la necesitan, incluso después del tratamiento neoadyuvante, podemos conservar la piel y el complejo areola pezón y reconstruirlas de forma inmediata.

– ¿En qué porcentaje se aplica hoy la mastectomía?

– En los centros específicos de cáncer de mama el porcentaje de cirugías conservadoras puede llegar al 80% perfectamente y un 20% recibe mastectomía. De ese 20%, el 50% se puede hacer con reconstrucción inmediata.

– Se insiste mucho en reconstruir en el mismo acto médico la mama, pero no es tan común como seria deseable, ¿no?

– Nosotros lo hacemos en el 90% de las pacientes con mastectomía. Incluso a las que necesitan radioterapia después de ella, hacemos un tipo de reconstrucción que llamamos inmediata diferida: les ponemos un expansor y, tras la radioterapia y pasar un tiempo, hacemos la definitiva. Pero los porcentajes son un poco más bajos, de alrededor del 50%, porque hay mucha controversia sobre la reconstrucción en quienes van a recibir radioterapia, porque estropea un poco la reconstrucción y puede tener más complicaciones. Pero en esos casos hay que hablar con la paciente, explicarles pros y contras, y en mi experiencia, la mayor parte prefiere reconstruirse porque entienden que es un proceso, no que uno entra, se reconstruye y no necesita nada más. De hecho hay estudios de que cerca del 90% al final necesita algún otro tipo de cirugía. Para llegar a un resultado estético óptimo a veces se necesita rellenar con grasa, retoques para simetrizar...

– ¿Qué porcentaje corresponde a la cirugía y cuál al tratamiento en la curación?

– En estadíos iniciales el porcentaje a cargo de la curación de la cirugía es muy alto. En los avanzados el tratamiento sistémico (quimio, inmunoterapia) es lo que más favorece el pronóstico y la cirugía sería complementaria. Hay tantos avances en el cáncer de cada órgano que, igual que hay oncólogos médicos que se dedican a tratar un tipo de tumor o radiólogos de mama, los cirujanos que lo operan necesitan tener una formación especial porque no solo hay que conocer la técnica sino también el cáncer.

– Con el virus, los tratamientos anticáncer han continuado más o menos, no así los programas de cribado. ¿Qué consecuencias tiene esta pausa?

– El problema que tiene esto es no solo la gente que se ha quedado sin el programa y que hay que recuperar, sino toda la nueva. Cuando se vuelva a poner en marcha habrá que ver cómo planificar los recursos para dar respuesta a todo. Eso sabemos que trae consecuencias. Las diferencias de diagnósticos de casos entre 2019 y 2020 ya son considerables, y la incidencia no ha disminuido porque haya Covid, sino porque no se está detectando. El año que viene tendremos datos más fiables y veremos también en qué estadío se han diagnosticado más tumores, si iniciales o avanzados. Pero parece obvio que si se ven menos cánceres en 6 meses es porque se está retrasando su detección, no porque no vayan a aparecer. Si uno se nota un bulto o tiene que hacerse su mamografía anual debe acudir al médico porque el retraso del diagnóstico tiene como contrapartida que el pronóstico es peor porque está más avanzado y necesita más tratamiento.