¿No puede conciliar el sueño?

Las causas de insomnio se han disparado un 60% por la Covid-19. Seguir unos hábitos regulares ayuda. Si el problema persiste, acuda a una unidad del sueño

El estrés agudo, la ansiedad y la depresión son las causas habituales del insomnio
El estrés agudo, la ansiedad y la depresión son las causas habituales del insomnio

Hacer ejercicio a diario, exponerse a la luz solar, acostarse y levantarse a la misma hora y evitar mirar el teléfono móvil o la tablet antes de irse a dormir son algunas de las recomendaciones que dan los expertos para reducir el insomnio. También ayuda no tomar café después de las 16:00 de la tarde, así como no ingerir alcohol o tabaco por la noche. Algunos de estos consejos, fáciles de seguir, ayudan a reducir los niveles de estrés, que tanto dificulta conciliar el sueño.

Con la Covid-19, las causas del insomnio se han disparado un 60%, según los datos facilitados por el Grupo Quirónsalud. La pandemia ha elevado como nunca los niveles de estrés debido al impacto y la incertidumbre de la «nueva normalidad», las consecuencias que la prevención (confinamiento o restricción social) tiene sobre las actividades de la vida diaria de cada individuo y, en otros casos, por el efecto directo de la infección viral.

«El sueño es muy sensible a las alteraciones de la salud física y mental y a las variaciones de las condiciones ambientales. Estas modificaciones generan estrés, que puede definirse como la reacción al cambio», explica el doctor Juan Pareja, responsable de la Unidad del Sueño del Hospital Universitario Quirónsalud de Madrid.

«Las dificultades para afrontar y adaptarse al evento estresante –prosigue el especialista–, pueden provocar ansiedad y depresión en personas vulnerables y exacerbar padecimientos previos. El estrés en general, y sus consecuencias en particular, suelen interferir con la conciliación o el mantenimiento del sueño (insomnio) y repercutir sobre el funcionamiento diario».

En general se suele afirmar que con dormir siete u ocho horas es suficiente. Sin embargo, «lo que necesita cada persona es variable. El descanso nocturno no está determinado por el número de horas de sueño, sino por si estas son reparadoras. Hay personas que duermen cuatro horas y se sienten bien y con energía al día siguiente. Aunque duerman pocas horas, no se puede decir que sufran ningún problema. Otras, duermen ocho horas y se levantan muy cansadas. Eso quiere decir que su sueño es de baja calidad. Estas personas probablemente sí que tengan un problema. Todo depende de la persona», explica el doctor Pareja.

Y cuanto antes se ataje mejor, ya que existe el peligro de que los problemas de sueño se cronifiquen, y para evitarlo «es muy importante seguir unas recomendaciones de higiene de sueño que no deben olvidar que las horas de acostarse y levantarse deben ser las similares cada día. También deben ser regulares los horarios de las comidas, de las tareas domésticas y laborales (si se realiza teletrabajo), así como los de las actividades de ocio y deporte. Es recomendable realizar ejercicio a diario, adaptado a las posibilidades del domicilio, pero evitando hacerlo tres horas antes de acostarse», entre otras medidas.

El sueño insuficiente o de mala calidad (no reparador) provoca «cansancio, dolor corporal, dificultades de atención y concentración, irritabilidad, depresión y somnolencia», recuerda el responsable de la Unidad del Sueño del Hospital Universitario Quirónsalud de Madrid. De ahí que si no consigue descansar bien, pese a seguir estas pautas, es recomendable acudir a una unidad de tratamiento del sueño, donde los profesionales sanitarios, tras analizar la calidad de su sueño, le prescribirán un tratamiento personalizado.