¿Ayuda la vitamina C a prevenir la Covid-19?

La demanda de complejos vitamínicos aumenta hasta en un 50% en las farmacias con el fin de mejorar las defensas, mientras se hunde la compra de antigripales

Con la llegada de la bajada de temperaturas, se ha disparado la venta de Redoxon y otros complementos vitamínicos en las farmacias. En la Comunidad de Madrid, miembros de la Junta de Gobierno del Colegio Oficial de Farmacéuticos hablan de un aumento de la demanda del 20-30%, en otras del 50% y en otras incluso rozando el desabastecimiento de algunos de estos productos.

«En esta época del año suele haber un repunte de un 20-30% y en este momento se registran aumentos de hasta el 50% en la compra de complementos vitamínicos tanto en Madrid como en toda España, salvo en la zona rural profunda», explica Óscar López, vocal de farmacia del citado colegio, tras sondear a otros vocales provinciales. Un incremento de la demanda que se viene sucediendo desde que comenzó la pandemia, y que ahora por la época que es se ha disparado. «El Redoxon ha estado bastantes meses en desabastecimiento. Ahora llega, pero de forma limitada. No cubre el 100% de la demanda, aunque hay otros preparados de vitamina C con composiciones similares cuantitativa y cualitativamente», precisa.

Objetivo: mejorar las defensas

El motivo no sólo es la bajada de las temperaturas, sino que por la pandemia muchos ciudadanos hacen acopio de este tipo de productos con el fin de prevenir las defensas bajas. Ahora bien, en ningún caso tomar Redoxon o multivitamínicos previene el contagio del coronavirus. Su función es ayudar a las defensas frente a las agresiones externas, ya que «es una vitamina muy importante en la formación de colágeno, y de ahí su papel esencial para ayudar al sistema inmune». Óscar, que tiene una farmacia en el barrio de Chamberí, reconoce que en su botica «tengo muy pocas unidades de Redoxon ahora mismo, pero tenemos otras opciones como Cebion». Le pedimos que mire las ventas: «La demanda de complementos vitamínicos en mi farmacia ha aumentado un 50% desde septiembre».

Jaime Falero, farmacéutico encargado de una botica en Campamento, tiene ahora únicamente «dos unidades de 15 comprimidos de Redoxon y ninguna de 30, cuando lo normal sería disponer de entre 60 y 70 en total en esta época del año. Hoy mismo he hablado con la distribuidora de Bayer y me dicen que me llegarán más unidades a final de mes, pero llevan meses diciéndome eso». Aun así, en esta farmacia han vendido en lo que va de año un 58,33% más Redoxon que en todo 2019. Y eso sin contar meses de escasez del de mayor tamaño. De todos modos, hay otras marcas. Pero de Farline, la marca blanca de Cofares, «se han duplicado las ventas», explica. El precio de estos complementos se mantiene, «y por lo que me han dicho la idea es que continúe así», añade Jaime en relación al Redoxon.

En cuanto al perfil, Ana, empleada de la botica de Óscar, explica que «desde que se desató la Covid-19 los clientes están más concienciados con la salud. Antes los que nos lo pedían era porque siempre lo habían tomado y les funcionaba. Ahora te comentan que lo compran más por el tema de la Covid-19 y ya de paso también por la gripe». A Jaime, en cambio, sólo por el tema de las defensas. Y es que estos complementos no previenen ni curan la Covid ni la gripe ni un resfriado.

Caída de los antigripales

No es el único producto cuyas ventas se han visto alteradas por la pandemia. Con la llegada del otoño siempre hay un pico de demanda no sólo de estos productos, sino también de los antigripales, como el Frenadol, y sin embargo «no ha habido aumento de demanda», explica Óscar López. «En antigripales y estados catarrales, como la Couldina, el Farmagrip, en los bucofaríngeos, como la Licipaina para dolores de garganta, y jarabes para la tos, de esos no sólo no ha habido aumento, sino que la demanda está por debajo de las peticiones de otros años. Mi previsión es que la demanda de antigripales será esta temporada hasta un 50% más baja que otros años, no sólo porque no ha llegado aún el frío, sino porque el aislamiento y el uso de mascarilla hace que enfermemos menos», estima López.

Coincide con él Jaime, «no se vende ni uno. El pico de ventas suele ser diciembre, enero y febrero. Pero el año pasado en septiembre vendimos por ejemplo 45 frenadoles y este año sólo 12. Y la situación se repite con los jarabes para la tos, los bucofaringeos... Tenemos muchísimo stock».

¿Ayuda la vitamina C frente al SARS-CoV-2?

La «fiebre» de los consumidores por la vitamina C tiene su explicación, asentada principalmente en la sabiduría popular: «La vitamina C o ácido ascórbico es un potente antioxidante, que ayuda a combatir el estrés oxidativo. Este hecho implica que puede ser una opción atractiva para prevenir infecciones virales y tratar las enfermedades severas», asegura Alba Santaliestra, secretaria del Consejo General de Colegios Oficiales de Dietistas-Nutricionistas y presidenta del Comité Científico de la Academia Española de Nutrición y Dietética. Sin embargo, eso no significa, al menos por el momento, que tenga capacidad de protección frente al nuevo SARS-CoV-2. «Teniendo este cierto efecto controvertido en el resfriado común y en ciertas infecciones leves del aparato respiratorio superior, es difícil suponer que podría tener un efecto protector sobre otras infecciones respiratorias que pueden ser infinitamente más graves como la gripe o la Covid-19», advierten desde la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición, SEEN.

Lo que sí es cierto es que la vitamina C se ha convertido en una ventana de oportunidad que la Ciencia no descarta: «En la actualidad se están llevando a cabo diversos estudios en el ámbito hospitalario en los que se está evaluando la eficacia de distintas dosis de vitamina C en el tratamiento frente a la Covid-19; no obstante, hay muy pocos resultados publicados y no son concluyentes. Por lo que, a fecha actual, falta evidencia científica sobre el uso de la vitamina C con efecto preventivo o para tratar esta nueva enfermedad», confirma Santaliestra.

Usado frente a la Covid-19

Mientras tanto, tal y como reconoce Pablo Monedero, director de la Unidad de Cuidados Intensivos Adultos de la Clínica Universidad de Navarra, «la vitamina C tiene múltiples características farmacológicas, efectos antivirales, antiinflamatorios, antioxidantes e inmunomoduladores que la convierten en una posible opción terapéutica en el manejo de la Covid-19. Dado que es un fármaco barato, disponible y seguro con efectos beneficiosos en el manejo de algunas infecciones virales en ensayos clínicos previos, aunque no en Covid-19, se está usando de forma empírica suplementos de vitamina C en los pacientes graves que ingresan en la UCI, pero estamos pendientes de la obtención de resultados de ensayos clínicos en marcha».

Por el momento, una investigación dirigida por la Universidad Commonwealth de Virginia (EE UU), y publicada en la revista de la Asociación Médica Estadounidense, sugiere que los pacientes con sepsis y lesión pulmonar séptica podrían tener más posibilidades de sobrevivir y recuperarse antes cuando se tratan con infusiones de vitamina C.

A la espera de ese aval científico, los especialistas no aconsejan tomar suplementos vitamínicos sin supervisión médica. «Con los datos actuales no existe evidencia respecto al uso de suplementos enriquecidos con vitamina C para fortalecer nuestras defensas. En ese sentido, las recomendaciones de incluir de forma diaria frutas cítricas (naranjas, mandarinas, kiwis, limones, pomelos, etc.) y hortalizas y vegetales frescos, como los tomates o pimientos, permiten incrementar las ingestas de vitamina C de forma natural sin tener que recurrir a los complementos, de manera que además de resultar más económico a largo plazo, ayudan a mejorar la salud en su conjunto», concluye Santaliestra.

Desabasto en México y Marruecos

En varias ciudades de México las ventas de complementos de vitamina C se han disparado un 40% en lo que va de noviembre y medios del país ya hablan de desabastecimiento de estos productos que cuestan hoy un 20% más allí. En Marruecos, se alerta de la extrema escasez de zinc y vitamina C en las farmacias. Ahora bien, se trata de rupturas puntuales de mercado de las que ya han notificado al Ministerio de Sanidad marroquí. ¿El motivo? Hay personas enfermas que se automedican con este antioxidante, mientras otros lo toman creyendo por error que pueden así evitar contagiarse de la Covid-19.