Nacer por cesárea aumenta el riesgo de infecciones en la infancia

Los partos no vaginales implican un mayor riesgo de enfermedades que requieren hospitalización hasta los cinco años del niño

Los partos por cesárea implican un mayor riesgo de asma, alergia, artritis idiopática juvenil y enfermedad inflamatoria intestinal hasta los cinco años del niño

Los bebés nacidos por cesárea tienen un mayor riesgo durante la primera infancia de ser hospitalizados debido a una infección, según un nuevo estudio de más de siete millones de nacimientos en cuatro países. El estudio, dirigido por el Instituto de Investigación Infantil Murdoch (MCRI) y la Universidad de Aarhus y publicado en PLOS Medicine, encontró un aumento pequeño pero constante en el riesgo absoluto de las tasas de hospitalización relacionadas con infecciones en niños de hasta cinco años de edad en comparación con las tasas de hospitalización de niños que habían nacido por vía vaginal.

La doctora Jessica Miller, autora principal del estudio, de MCRI, confirma que debido a que la infección fue la principal causa de ingreso de niños en el hospital, cualquier medida para reducir las tasas de infección marcaría una diferencia medible y duradera en la salud general de la población.

El estudio cuenta con información de 7,2 millones de nacimientos de Australia, Dinamarca, Escocia e Inglaterra y registró el 23 por ciento de alumbramientos por cesárea y de éstos, el 57 por ciento fueron cesáreas de emergencia. Las tasas de cesáreas variaron significativamente entre los países. En general, alrededor de 1,5 millones de niños en el estudio fueron hospitalizados con una infección antes de cumplir cinco años. Aproximadamente 14.000 de estas infecciones se pueden atribuir a nacimientos por cesárea de emergencia y 18.500 a cesáreas previas al parto. Los mayores riesgos de infección duraron hasta los cinco años de edad y fueron más altos para las infecciones respiratorias, gastrointestinales y otras infecciones virales.

La doctora Miller recuerda que antes de este estudio, las preguntas de si un parto por cesárea se asociaba con un mayor riesgo de cualquier infección o solo con ciertos tipos de infección, y si el riesgo era diferente para la cesárea de emergencia versus la realizada antes del parto no estaban claras. Por su parte, el profesor Lars Pedersen, coautor principal del estudio, de la Universidad de Aarhus, explica que “a pesar del pequeño aumento del riesgo de infecciones infantiles, los partos por cesárea pueden ser la opción más segura para algunas mujeres y bebés”.

En este sentido, el profesor Pedersen pone de manifiesto que el vínculo entre el parto por cesárea y la infección podría reflejar diferencias en la exposición temprana a microbios (bacterias de la vagina de la madre) durante el parto. “Durante el parto vaginal, el bebé entra en contacto con bacterias normales del intestino y la vagina de la madre. Los bebés que nacen por cesárea tienen mucha menos exposición a estas bacterias”, detalla.

Por su parte, el profesor David Burgner, coautor principal del estudio, del MCRI, explica que se sugirió que los partos por cesárea tienen implicaciones de salud a corto y largo plazo para los niños, incluido un mayor riesgo de asma, alergia, artritis idiopática juvenil y enfermedad inflamatoria intestinal. Pero, cuál es la explicación. Según apunta Burgner, “las diferencias en la exposición microbiana debido al modo de nacimiento, que pueden persistir durante meses o posiblemente años, pueden contribuir al mayor riesgo de hospitalización relacionada con la infección después de un parto por cesárea”. “Nuestros microbiomas pueden afectar el desarrollo de la respuesta inmunitaria posnatal, incluida la infección. El microbioma también puede optimizarse mediante factores posnatales, como la lactancia y el contacto temprano piel a piel después del nacimiento”, añade Burgner.

Las tasas mundiales de cesáreas casi se han duplicado desde el año 2000, con aproximadamente 6,2 millones de cesáreas sin indicación médica realizadas en todo el mundo cada año. “Nuestros hallazgos tienen implicaciones para la práctica clínica y la política de salud pública”, advierte el profesor Burgner. “La infección es la principal causa de hospitalización en la primera infancia y estos hallazgos deberían conducir a estudios para comprender los mecanismos, incluidos los efectos del modo de nacimiento en el desarrollo inmunológico, y si las intervenciones simples, como el aumento de las tasas de lactancia, pueden compensar cualquier aumento de los riesgos. Será importante investigar si se observan hallazgos similares en países de ingresos bajos y medianos, donde es probable que la carga de infección infantil sea mucho mayor”, apuntan los investigadores de la Universidad de Melbourne, la Universidad de Oxford, el Telethon Kids Institute, la Universidad de Sydney, los Servicios Nacionales del NHS de Escocia y la Universidad de Australia Occidental que también han participado en el estudio.