¿Qué sabemos sobre los proyectos más avanzados de vacunas españolas?

Son tres y prevén iniciar sus ensayos con personas, en sus diferentes fases, a finales de 2021. Están liderados por el Instituto de Investigaciones Biomédicas August Pi i Sunyer (IDIBAPS), el Instituto de Investigación Germans Trias i Pujol y el Centro Nacional de Biotecnología del CSIC

Las candidatas españolas a vacuna de la Covid-19 son proyectos muy sólidos y que persiguen una inmunidad completa y equilibrada.
Las candidatas españolas a vacuna de la Covid-19 son proyectos muy sólidos y que persiguen una inmunidad completa y equilibrada.

Moderna, Pfizer/BioNtech, AstraZeneca, Sputnik V y CoronaVac son los nombres de las vacunas contra la Covid-19 que ocupan los primeros puestos en la carrera internacional. Presumiblemente, todas ellas serán el “regalo de Navidad” que la investigación y la industria farmacéutica entreguen al mundo para despedir este fatídico 2020, e iniciar 2021 con la esperanza de que sea el año en el que acabe la pandemia. Pero ¿y las españolas? ¿en qué parte del proceso se encuentran? Hablamos con los investigadores principales de dos de los tres proyectos más avanzados de nuestro país, que esperan poder iniciar los ensayos en humanos a finales del 2021: el del Instituto de Investigaciones Biomédicas August Pi i Sunyer (IDIBAPS) y el del Centro Nacional de Biotecnología del CSIC.

Modelo computacional

El proyecto que lidera el investigador Felipe García es el más avanzado de los tres, pese a que la financiación no llegó mediados de mayo. Calculan que en el primer trimestre del 2021 se iniciará el ensayo en fase 1, y esperan poder llegar a la fase 3 después del verano. Parte de un consorcio formado por tres organismos expertos en diseño de vacunas de Barcelona que desarrollaron el modelo computacional (la Universidad de Barcelona y la Pompeu Fabra y el Instituto de Investigaciones Biomédicas August Pi i Sunyer- IDIBAP), en colaboración con el hospital Clinic de Barcelona y el Centro Nacional de Biotecnología del CSIC, que ha sido donde se han realizado las pruebas de la vacuna.

¿En qué consiste su “candidata”? “Utilizamos una secuencia concreta de ARN que selecciona una proteína del virus para que el organismo produzca esta proteína, y la reconozca como parte del coronavirus. El mecanismo es similiar al de la vacuna de Pfizer, pero la diferencia es que nosotros hemos usado un modelo computacional para estudiar y analizar los más de 2.000 “tipos” de virus que se habían secuenciado hasta mayo. De este modo, hemos podido aislar las partes más conservadas del SARS-CoV-2, es decir, aquellas que, si mutaran, el virus ya no podría seguir replicándose”, explica García.

Respecto a las tres vacunas que han comunicado sus resultados en los últimos días, el investigador manifiesta “nos ha alegrado mucho”, tanto por lo que supone en esta batalla mundial contra la pandemia, como por el éxito que ha mostrado una línea de investigación en la que también se basa su candidata. “Es importante señalar que, las vacunas de Pfizer, Moderna y Astrazeneca han salido las primeras no solo por la gran capacidad de financiación de estas empresas, si no porque representan la mejor opción en el menor tiempo posible”.

Sin embargo, insiste en la importancia de moderar el entusiasmo y mantener la prudencia, ya que aún hay mucho que demostrar. “Por un lado, la población debe saber que las vacunas, en general, no son una varita mágica; el año que viene vamos a seguir conviviendo con las vacunas y otras medidas. No hay que hacerse falsas esperanzas. Por otro lado, la investigación tiene que seguir adelante, dado que aún hay muchas incógnitas por resolver, como cuanto tiempo pueden inmunizar o si tiene efectos secundarios importantes a medio-largo plazo”.

Ingeniería genética y administración intranasal

Isabel Sola, codirectora del laboratorio de coronavirus del Centro Nacional de Biotecnología del CSIC explica las características diferenciales de su candidata a vacuna. “Se trata de una vacuna RNA, químicamente parecida a la de Moderna y a la de Pfizer/BioNtech, pero con la diferencia de que tiene una mayor cantidad de secuencias del virus. Es decir, que si estas han reproducido, digamos, una parte del código genético del SARS-CoV-2, de unos 3.000 nucleóticos- letras-, nuestra candidata es un replicón de más de 23.000. Una labor de ingeniería genética que lleva mucho más tiempo”, explica la inmunóloga. Otra de las principales diferencias es la inmunidad que persigue, más equilibrada. “Nuestra candidata no sólo incluye la proteína S, que es la que más anticuerpos neutraliza) sino que incorpora más proteínas que activan otras ramas de la inmunidad, como la celular. Esto hace que la respuesta inmune del organismo sea más completa, impidiendo la inmunopatología, que es la respuesta exagerada e inflamatoria que el ser humano desarrolla ante los coronavirus en concreto”, añade.

Y es que el Centro Nacional de Biotecnología tiene una amplísima experiencia en la investigación de coronavirus humanos (SARS, MERS) un bagaje que les permite ir por delante en muchos aspectos. Por eso, su candidata estará diseñada para ser administrada de forma intranasal, con el objetivo de conseguir una inmunidad en mucosas. “Nuestra vacuna está inspirada en otras que hemos hecho previamente, y que tenían esta característica. Para nosotros es esencial ya que lo que se consigue es inmunizar de la misma manera que el virus accede al organismo, por lo que se impide por completo la infección (inmunidad esterilizante). Frente a esto, las vacunas de Moderna o Pfizer/BioNtech, aunque sí evitan que se desarrolle la infección de un modo grave, no impiden que el SARS-CoV-2 entre en el organismo, por lo que no pararía la trasmisión”, explica Sola.

Otra característica de la vacuna que investigan es que tiene un componente autoreplicativo, esto es, que lleva dentro la maquinaria del propio virus para multiplicarse, de modo que no necesitas usar grandes dosis. “En comparación con las vacunas de Pfizer y Moderna, la nuestra necesitaría una dosis entre 100 y 1000 veces menor”, concluye.