Sociedad

Crean una inmunoterapia sintética dirigida que logra destruir tumores agresivos en ratones

Investigadores de Stanford desarrollan este nuevo tratamiento que se puede administrar por vía intravenosa y llegar a uno o varios sitios del tumor. Se necesita más investigación para determinar cuándo se podrá probar en humanos

Ratón de laboratorio
Ratón de laboratorio

La inmunoterapia, el tratamiento que estimula las defensas naturales para que reconozcan como ajeno al cáncer y destruyan las células tumorales que lo componen, es para muchos el presente y el futuro de la lucha contra algunos tipos de cáncer. Sin embargo, la activación del sistema inmunológico en el sitio de un tumor mediante la inyección de moléculas estimulantes puede ser un desafío para los cánceres que no son precisamente accesibles.

Ahora, un equipo de investigadores de la Universidad de Stanford ha desarrollado una nueva molécula sintética que combina un agente dirigido a un tumor con otra molécula que desencadena la activación inmunitaria. Esta inmunoterapia dirigida se puede administrar por vía intravenosa y llegar a uno o a varios sitios del tumor, donde recluta células inmunes para luchar contra el cáncer.

En concreto, según el estudio publicado hoy en “Cell Chemical Biology”, con tan sólo tres dosis de esta nueva inmunoterapia los investigadores prolongaron la supervivencia de seis ratones de laboratorio con un agresivo cáncer de mama triple negativo. De los seis, tres parecían curados de su cáncer durante los meses de estudio.

Una sola dosis de esta molécula indujo la regresión completa del tumor en cinco de 10 ratones. La molécula sintética mostró resultados similares en un modelo de ratón de cáncer de páncreas.

“Básicamente, curamos a algunos animales con solo unas pocas inyecciones”, afirma Jennifer Cochran, directora del Departamento de Bioingeniería de Shriram de la Universidad de Stanford, en la nota de prensa sobre el estudio.

“Fue bastante asombroso. Cuando miramos dentro de los tumores, vimos que pasaron de un microambiente altamente inmunosupresor a uno lleno de células B y T activadas, similar a lo que sucede cuando la molécula inmunoestimulante se inyecta directamente en el tumor. Por lo tanto, estamos logrando resultados de inyección intratumoral pero con una administración intravenosa“, añade Cochran, una de las autoras principales del estudio.

El tratamiento se basa en un estudio previo en el que se inyectó el mismo agente inmuno-activador y uno diferente directamente en el sitio del tumor. Ese estudio mostró que la combinación podría erradicar tumores en ratones, así como metástasis distantes. También bloqueó el desarrollo de tumores en ratones modificados genéticamente para que desarrollaran espontáneamente tumores mamarios. Ese hallazgo lanzó un ensayo clínico en curso en personas con linfoma.

“El resultado sorprendente de esta nueva investigación fue que la escultura del microambiente del tumor por esta molécula administrada por vía intravenosa fue idéntica a la lograda mediante la inyección de agentes estimulantes inmunitarios directamente en el tumor”, dice Ronald Levy, otro de los autores principales del estudio. “Esta es una gran ventaja porque ya no es necesario tener un sitio del tumor que se pueda inyectar de manera fácil o segura”, añade.

Pero pese a lo importante del logro, queda mucho tiempo para que pueda no ya usarse, sino probarse en humanos. Y es que como reconocen los investigadores se necesita mucha más investigación para determinar cuándo la molécula, llamada PIP-CpG, estará lista para ser probada en humanos. Pero debido a que la porción de la molécula que se dirige al tumor, PIP, reconoce ciertas proteínas llamadas integrinas que se encuentran en niveles altos en la superficie de muchos tipos de células cancerosas, la investigación sugiere la posibilidad futura de un tratamiento listo para usar para pacientes con variedad de cánceres.

“Estas moléculas dirigidas a integrinas actúan como misiles guiados“, afirma Cochran. “Ahora -prosigue- las estamos usando para enviar una señal que irrita a las células inmunes para que luchen contra el tumor“. Esa señal, CpG, imita un patrón de ADN común en bacterias y virus, pero que rara vez se encuentra en vertebrados.

Ciertos tipos de tumores, incluidos algunos cánceres de mama, aprovechan las vías reguladoras naturales para reducir la actividad de las células inmunitarias que matan el cáncer y que se han infiltrado en el tumor, volviéndolas inmunológicamente “frías”. Los primeros investigadores, Miller y Sagiv-Barfi, encontraron que el tratamiento PIP-CpG convirtió esos tumores de cáncer de mama en los ratones en tumores “calientes” repletos de células T y B activadas. Los investigadores también demostraron que el tratamiento también puede dirigirse a múltiples tumores en un animal.

Después de más de 10 años de trabajo en PIP, esta convergencia de conocimientos de los laboratorios de Stanford, nos ha permitido desarrollar una nueva estrategia de tratamiento del cáncer muy prometedora”, afirma Cochran.

Los investigadores ahora están estudiando el tratamiento en otros tipos de cáncer y en combinación con otras inmunoterapias.