Cáncer de páncreas: El síntoma poco conocido que puede ayudar a detectarlo

Cada día se diagnostican 1.250 casos de este cáncer, el más agresivo y con una tasa de supervivencia muy baja

En esta imagen, la versión mutante y cancerígena de la proteína KRAS se tiñe de rojo en las células de cáncer de páncreas.
En esta imagen, la versión mutante y cancerígena de la proteína KRAS se tiñe de rojo en las células de cáncer de páncreas.DEREK CHENG/TUVESON LAB/CSHL, 2021 DEREK CHENG/TUVESON LAB/CSHL, 20

El cáncer de páncreas es el más agresivo y la tasa de supervivencia es muy baja (9 por ciento a los cinco años de la detección de la enfermedad), por lo que su detección a tiempo puede ser clave para tratar de combatirlo. Los síntomas y los factores de riesgo son poco conocidos pero sí se ha determinado que los casos diagnosticados en una etapa temprana de la enfermedad tienen mayores posibilidades de sobrevivir a largo plazo. Hoy se celebra Día Mundial del Cáncer de Páncreas, una enfermedad de la que cada día se diagnostican 1.250 casos en el mundo y lamentablemente no todos ellos son en las etapas iniciales.

Por ello se hace cada vez más importante conocer los síntomas que nos pueden dar la voz de alarma para acudir al especialista para tratar de atajar el problema, en la mayoría de las ocasiones, mediante la cirugía.

Uno de los síntomas desconocidos pero que nos puede poner sobre la pista es la fiebre. Es cierto que el aumento de la temperatura corporal puede estar motivado por múltiples causas como un resfriado, gripe, covid o una infección de cualquier tipo. Pero si la temperatura se mantiene por encima de los 37,5 grados, durante un tiempo prolongado y con picos altos de temperatura, será necesario acudir al médico para que trate de diagnosticar cual el es origen.

Si bien es cierto que la fiebre no va a ser determinante para el diagnóstico, hay otros factores que unidos a ella pueden ayudar a detectar la enfermedad. Un ejemplo es la orina, si es de color oscuro ya es una señal de que hay algún órgano que no está funcionando bien. Si a esto le unimos la picazón en la piel, problemas digestivos como heces anormales, vómitos y náuseas o la aparición de coágulos de sangre, la presencia de diabetes tipo 1 y tipo 2, la pérdida del apetito, dolor lumbar, pérdida súbita de peso, ictericia, distensión estomacal, sensación de ardor en el estómago u otras molestias gastrointestinales el diagnóstico se aclara. Estos síntomas no tienen por qué darse todos juntos. Simplemente con que uno de ellos se combine con los picos altos de fiebre puede sugerir al especialista que debe realizar pruebas para ver si el páncreas está afectado por un tumor cancerígeno.

Además de esto, hay otros factores a tener en cuenta como son determinados hábitos poco saludables como fumar, el consumo habitual de bebidas alcohólicas, el sobrepeso y la obesidad o la exposición prolongada a productos químicos como los pesticidas, y los colorantes. Padecer otras patologías como la cirrosis hepática, la resistencia a la insulina o el dolor de estómago progresivo, también suponen factores de riesgo. Y la genética. Si el paciente tiene familiares que han padecido cáncer o tiene una edad avanzada también será más propenso a padecer algún tipo de cáncer.

Células tumorales de adenocarcinoma de páncreas que muestran signos de daño en el ADN del núcleo (puntos blancos) y de micronúcleos (en verde), después de un tratamiento con taxol seguido de inhibidores de CDK4/6
Células tumorales de adenocarcinoma de páncreas que muestran signos de daño en el ADN del núcleo (puntos blancos) y de micronúcleos (en verde), después de un tratamiento con taxol seguido de inhibidores de CDK4/6 FOTO: CNIO (nombre del dueño)

¿Es posible prevenir el cáncer de páncreas?

Es muy complicado prevenir una enfermedad de la que se tiene poca información de cómo se origina, pero sí se pueden aplicar una serie de fórmulas o hábitos y de alimentación que nos lleven a tener una vida saludable como son evitar fumar, controlar la alimentación, evitando las carnes rojas o procesadas, las bebidas azucaradas y los productos procesados y sustituirlos por una mayor ingesta de frutas y verduras. El ejercicio es fundamental para evitar el sobrepeso, pero también limitar la ingesta de alcohol. Y por último, hacerse una revisión médica anual completa.