Entrevista

«Podemos prevenir el cáncer con estas cinco sencillas reglas»

Entrevista a Emilia Gómez Pardo, doctora en Bioquímica y Biología Molecular, autora del libro «Más vida, menos cáncer»

Emilia Gómez Pardo
Emilia Gómez PardoMANUEL TORRESMANUEL TORRES

Desde hace tres décadas Emilia Gómez Pardo compagina su pasión por la investigación con la docencia. En estos años ha puesto la lupa en el cáncer, una de las enfermedades más comunes, pero que podría frenarse con conocimiento, tal y como desgrana en su libro «Más vida, menos cáncer».

¿Por qué era necesario un libro así?

No podemos olvidarnos de que prevenir el cáncer es salvar vidas. Cada año el número de diagnósticos aumenta y eso es el reflejo de que sigue siendo muy necesario concienciar. Hay mucho desconocimiento sobre la frecuencia de cánceres hereditarios, que son solo entre un cinco y un 10%. El resto, nueve de cada diez, son esporádicos y en ellos tiene mucho que decir el estilo de vida.

¿Qué probabilidades hay de sufrir uno?

Una de cada tres personas va a padecer un cáncer a lo largo de su vida. Puede afectarnos a todos, aunque algunos parten de una situación de riesgo mayor que otras.

¿Hasta qué punto está en nuestra mano prevenir esta patología?

El cáncer es muy complejo y son muchas las causas de su génesis. El estilo de vida es clave a la hora de prevenir y la cifra que baraja la ciencia es que entre el 30% y el 40% del total de los tumores se podría evitar.

¿Cuáles son las reglas básicas de una vida «oncosaludable»?

Las premisas más importantes son cinco y tienen su base preventiva en el principio de precaución: control del peso, alimentación sana, vida activa y evitar el consumo de tabaco y de alcohol.

Existen alimentos a los que se les tacha de cancerígenos. ¿La dieta actual es nuestro gran enemigo?

La dieta, hoy por hoy, es el principal factor de riesgo de las enfermedades no trasmisibles. Cuando nos circunscribimos al cáncer, uno de cada tres tiene que ver con lo que comemos. Hay alimentos que son cancerígenos, como la carne procesada, pero el papel de la alimentación va más allá del papel mutagénico. Una dieta con una presencia muy mayoritaria de alimentos poco procesados procedentes del mundo vegetal que se caracteriza por ser nutritiva, antinflamatoria, antioxidante y rica en fibra es clave en la disminución del riesgo de desarrollar cáncer y en número muy remarcable.

La obesidad tampoco ayuda. ¿Por qué es tan dañina?

El índice de masa corporal es un importante predictor del peligro de padecer cáncer. La obesidad está relacionada con el aumento de riesgo de al menos 13 tipos diferentes, si bien la lista no deja de aumentar. Los mecanismos por los que aumenta el riesgo son múltiples. El alto nivel de insulina y de factores de crecimiento insulínico está en el corazón de muchas de las causas. Por otro lado, se sabe que el tejido adiposo es muy activo y produce moléculas claves para favorecer la inflamación. Otros posibles mecanismos incluyen la disminución de la actividad antitumoral del sistema inmune, así como la alteración de la flora intestinal.

Es sabido que el alcohol resulta perjudicial. ¿Qué novedades hay al respecto?

El alcohol produce cáncer, ya que es causa directa, entre otras muchas cosas, de mutaciones en el DNA. La principal novedad es la relación que hay entre consumo mínimo de alcohol y el riesgo de padecer un tumor. Hoy sabemos que la recomendación cuando hablamos de prevención de cáncer es cero. No hay consumo compatible con la salud. No hay un umbral de consumo seguro.

¿Y el estrés? ¿También puede encender la mecha de un futuro cáncer?

Al igual que con el tabaquismo en la década de 1940 y la obesidad en los 80, todavía no hay suficiente evidencia. No se puede afirmar si es causa directa de la aparición de cáncer, si lo empeora o aumenta las probabilidades de que reaparezca, pero se sabe que el estrés a largo plazo produce hormonas, como el cortisol, la adrenalina y la noradrenalina. Esto podría estar relacionado con el desarrollo del cáncer de diferentes maneras, como la supresión de nuestra respuesta inmune, la inflamación y la interrupción del sueño.

¿Cree que será posible prevenir la mayoría de los tumores más pronto que tarde o eso es una utopía?

Con los datos encima de la mesa, parece ser que es necesario algo más que conocimiento para hacer de la prevención una realidad. Hemos avanzado mucho en su curación, pero la prevención sigue siendo una asignatura pendiente y necesitada de mucho esfuerzo y recursos.