Fármacos contra el ébola y el VIH para contener el coronavirus

Ensayo clínico con 270 pacientes Ante la ausencia de vacunas, el gobierno chino inicia experimentos con antivirales creados para otras enfermedades y que han funcionado en algunos infectados con el 2019-nCoV

Coronavirus prevention efforts in China
Guangzhou (China)ALEX PLAVEVSKIEFE

La comunidad científica trabaja de forma incansable para conseguir un tratamiento que logre contener el coronavirus 2019-nCoV, que avanza de manera inexorable. Según el último recuento, ya hay 17.205 personas afectadas, la gran mayoría en China, y el número de muertos asciende a 361. Pese a que se ha logrado descifrar la secuencia genética del patógeno, por el momento no se ha conseguido una vacuna y, según el jefe de Epidemiología del Hospital Clínic de Barcelona, Antoni Trilla, es «prácticamente imposible obtenerla antes de un año» porque hay que garantizar que «su beneficio supere a su riesgo», dijo ayer en declaraciones a RAC-1

Mientras tanto, y ante la desesperación del Gobierno de Xi Jinping, las autoridades chinas han apostado por la metodología «prueba y error». Ayer comenzaron a estudiar la eficacia de un fármaco que se desarrolló en su momento para el Ébola: el Remdesivir, de los laboratorios Gilead. La publicación especializada «New England Journal of Medicine» dio a conocer cómo un paciente de EE UU «mejoró notablemente» tras haberle administrado de forma intravenosa este fármaco. A partir de ese caso, Gilead «ha proporcionado Remdesivir para su uso en un pequeño número de pacientes con 2019-nCoV para emergencias en ausencia de opciones de tratamiento aprobadas», admitió esta empresa de biomedicina. Así, para comprobar hasta qué punto funciona contra el coronavirus de Wuhan, el hospital de la Amistad China-Japón, ubicado en Pekín, empezó ayer un ensayo con 270 pacientes elegidos de forma aleatoria con infecciones de leves a moderadas y que durará previsiblemente hasta el 27 de abril.

Eficaz contra el SARS

Fuentes de Gilead, en declaraciones a este diario, afirmaron que Remdesivir «ha demostrado actividad ‘‘in vitro’’ e ‘‘in vivo’’ en animales contra los patógenos virales MERS y SARS, que son coronavirus estructuralmente similares al 2019-nCoV». Se refieren al Síndrome Respiratorio de Oriente Medio (MERS) detectado en 2012 en Arabia Saudí y al Síndrome Respiratorio Agudo Grave (SARS), surgido en el sudeste asiático en el 2003.

El Remdesivir también se estudió como un fármaco prometedor contra el ébola y, de hecho, se usó para el brote de 2018 en el Congo. Pero un año después se desechó, ya que no era tan efectivo en comparación con otros tratamientos.

Ahora, la farmaceútica trabaja con el gobierno chino en este experimento y, de forma paralela, en sus laboratorios con muestras de 2019-nCov, para tratar de lograr una respuesta cuanto antes y, sobre todo, determinar si puede usarse de forma «segura y efectiva». A este respecto, quisieron puntualizar que Remdesivir no es un fármaco aprobado ni cuenta con licencia en ningún lugar del mundo. De ahí, que solo se haya usado en una pequeña muestra de pacientes muy graves que no respondían a ningún otro tratamiento.

Ante la ausencia de opciones terapéuticas que plantea el desafío de la infección provocada por el nuevo coronavirus (2019-nCoV), las autoridades chinas se afanan en buscar fármacos o combinaciones de estos.

A parte del mencionado, han echado mano también de Aluvia, también conocido como Kaletra de la biofarmaceútica AbbVie, un antiviral contra el VIH. Se trata de una combinación de lopinavir y ritonavir más la inhalación de una dosis de interferón alfa dos veces al día, como apuntan fuentes sanitarias chinas. Así, se ha conseguido elevar el número de curados por encima de las víctimas. Según el último dato, ascienden a más de cuatro centenares.

Pero, ¿puede un fármaco contra el sida combatir la actividad del nuevo coronavirus? El secreto se encuentra en que se trata de inhibidores de una enzima diseñada para bloquear la replicación viral del VIH. Gabriel Reina González, del departamento de Microbiología de la Clínica Universidad de Navarra, explica que «esto se debe a que el mecanismo de acción ha demostrado cierta actividad frente al virus. En el microorganismo actual está presente la enzima , también en el VIH».

No obstante, no hay estudios que avalen esta opción, como explica Raúl Ortiz de Lejarazu, director emérito y asesor principal del Centro Nacional de Gripe de Valladolid: «No se ha trabajado mucho en este terreno. Si bien es verdad que en estos casos se emplea la ribavirina, porque es un antiviral de amplio espectro, los resultados contra este tipo de infecciones no son concluyentes ni se puede afirmar que sean efectivos al 100%, más allá de que exista cierta actividad manifiesta. Sabemos que tienen en común el ARN –molecula similar a la del ADN–, pero poco más». Como recogen los medios locales del país asiático, Wang Guangfa, jefe del departamento de Medicina de Cuidados Intensivos y Pulmonares del Primer Hospital de la Universidad de Pekín, contrajo el virus como miembro de un equipo nacional de expertos enviado a Wuhan. Guangfa confirmó que había eliminado la infección con estos fármacos. Por ello, las autoridades han decidido poner en marcha medidas excepcionales, como pedir a la biofarmacéutica estadounidense la provisión de terapias para contener la epidemia. La filial china de AbbVie ya ha donando 10 millones de yuanes (aproximadamente 1,5 millones de dólares) del medicamento para ayudar a frenar el virus.