Los campamentos de verano, en peligro

El colectivo de Campamentos de Verano alerta de que la falta de una regulación clara provoca un descalabro de las empresas de campamentos a falta de quince días para empezar la temporada

España entera está a punto de entrar en la llamada “nueva normalidad”, muchos padres y madres han vuelto o van a volver al trabajo presencial y empieza el verano y las vacaciones de los niños que llevan tres meses sin ir al colegio. Un verano que promete ser atípico y que añade aún más dificultades a los problemas de conciliación habituales en estas fechas. Y parece que la habitual solución de mandar a los menores a disfrutar de los campamentos de verano está muy en el aire, a dos semanas de que empiece la temporada.

Ya hace más de dos semanas que se perfilaron las normas que deberán cumplir los campamentos de verano y el colectivo que los agrupa alerta de que la falta de una regulación clara provoca un descalabro de las empresas de campamentos a falta de quince días para empezar la temporada. En un comunicado, señalan que “más de 4 millones de niños disfrutan cada año de alguna de las diferentes actividades que organizan las entidades dedicadas al ocio y más especialmente de los campamentos de verano”.

Aseguran que “a finales del mes de abril, el Colectivo Nacional de Campamentos lanzaba su manifiesto con la intención de ayudar al Gobierno para afrontar la difícil tarea de regular como serían este verano los campamentos para los niños. Durante este periodo se ha estado trabajando desde este Colectivo para buscar ese consenso y con un objetivo muy claro, tratar de crear un marco regulador único para evitar 17 modelos de campamento ante la crisis del COVID19”.

Se quejan de que la situación actual, es muy diferente a lo esperado: “A día de hoy, no sólo no hemos conseguido hacer un protocolo claro y único para saber como debemos trabajar, es que apenas 4 Comunidades han sacado algún documento que nos ayude a saber las condiciones en las que debemos hacerlo”. Son palabras de José Manuel Fernández, portavóz del Colectivo Nacional de Campamentos. “Estamos a quince días de abrir la temporada y nos han dicho que cada entidad debe hacer su propio protocolo de medidas y presentarlo a la autoridad sanitaria que nos corresponda, algo que nos parece inaudito y desconcertante ya que, nosotros hacemos campamentos, no somos técnicos en sanidad.”

Juan Luis Hernández Hernández, miembro de la Cooperativa del Río que organiza los campamentos del Pueblo-escuela de Abioncillo, en Soria, explica que “casi 280 niños y 14 puestos de trabajo están ahora mismo en el aire solo en nuestra instalación ante la inacción de la Junta de Castilla y León”. “Llevo 22 años trabajando como socio de la Cooperativa del Río en el Pueblo Escuela de Abioncillo y entiendo que la salud de las personas y trabajadores debe de ser lo primero. No obstante las condiciones de aislamiento de la mayor parte de campamentos hace que estos sean instalaciones seguras. ¡En Abioncillo viven 3 personas! Estamos en el corazón de la España vaciada y más vaciada se va a quedar con tanta traba absurda”, se lamenta.

El Colectivo de campamentos indica en su comunicado que se creó un primer protocolo el pasado 12 de Mayo con medidas para que sirviera de guía para las autoridades, pero que “ha sido ignorado en numerosas ocasiones” según su portavoz. “A día de hoy, la situación es alarmante, según los datos que maneja el Colectivo, el 40 % de las empresas organizadoras de Campamentos no abrirán sus puertas este año y de estas cerca del 60% están abocadas a un cierre definitivo. Las pérdidas acumuladas hasta junio, rondan el 70 por ciento de la facturación anual y, en el mejor de los casos, la mayoría de las empresas solo podrán hacer campamentos con la mitad de sus aforos”, alertan. Los cálculos del Colectivo rondan los 110.000 puestos de trabajo directos, pero además “el impacto de nuestros campamentos sobre poblaciones pequeñas de la España Vaciada es inmenso, hay miles de familias que obtienen una importantísima cantidad de sus ingresos de nuestra presencia en los pueblos, así como el comercio local y los distintos proveedores con los que trabajamos.” Indica Fernández. Los campamentos creen que ha llegado el momento de reunirse con el gobierno y estudiar medidas de apoyo a un sector que tiene un impacto trasversal en la sociedad y por tanto, solicitan de manera urgente establecer puntos de encuentro con las instituciones para estudiar dichas medidas.