El 14% de los contagiados perdió anticuerpos en dos meses

El estudio definitivo del Carlos III observa que a medida que pasan los meses el porcentaje de seronegativización, ausencia de anticuerpos IgG detectables en personas que los tenían previamente, es mayor. En el periodo estudiado menos del 1% se infectó y desarrolló inmunidad

Una vez concluida la tercera ronda del estudio nacional de seroprevalencia elaborado por el Instituto Carlos III de Madrid en colaboración con el INE, se pueden extraer las siguientes conclusiones: que definitivamente no se va a producir una inmunidad de rebaño y que, a medida que pasa el tiempo, los anticuerpos se van perdiendo.

Esta mañana se han presentado los resultados de esta tercera oleada del estudio y se ha demostrado que el porcentaje de inmunización apenas ha variado: en la primera (llevada a cabo del 27 de abril al 11 de mayo) se estimó en un 5% y en la segunda (18 de mayo al 1 de junio) y tercera (8 al 22 de junio) ha sido del 5,2%, resultados que confirman que, pese al gran impacto de la pandemia en España, las cifras de seroprevalencia no son altas, lo que descarta a corto plazo la inmunidad de grupo.

Por otra parte, también se ha observado seronegativización, es decir, ausencia de anticuerpos IgG detectables en personas que los tenían previamente, siendo globalmente de un 7,1% entre la ronda 1 y la ronda 2, y de aproximadamente un 14% al analizar todo el periodo del estudio, aunque este último dato requiere confirmación. La “pérdida” de los anticuerpos fue más frecuente en personas que no habían tenido ningún síntoma (11,0% entre las rondas 1 y 2, con información más precisa) y mucho menos frecuente en los participantes con una PCR positiva (0,5%) y en aquellos que describieron pérdida súbita del olfato o del gusto (2,6%). Según la directora del Centro Nacional de Epidemiología del Carlos III, Marina Poyán, esta seronegativización hay que valorarla con cuidado, ya que “las herremientas que empleamos no son del todo precisas”. Para llevar a cabo este estudio, se realiza primero un test rápido y después una prueba de laboratorio con una muestra de sangre para confirmar el diagnóstico. Los test rápidos “no tienen una sensaibilidad del 100%”, por lo que pueden no detectar anticuerpos aunque la persona los hubiera desarrollado. Por otro lado, Poyán ha advertido de que el hecho de que no se encuentren anticuerpos no quiere decir que la persona esté inmunizada: “En ciertos virus, como la hepatitis, los anticuerpos pueden desaparecer, pero las células tienen memoria inmunológica que ante un posible estímulo desarrollan defensas. Sabemos que la inmunidad celular también puede jugar un papel fundamental en esta enfermedad”.

Por el contrario, solo menos del 1% de la población ha logrado anticuerpos en el periodio del estudio. Una de las cuestiones analizadas, realizado a lo largo de dos meses, es la evolución de los anticuerpos, que era uno de los objetivos. Se ha observado una tasa global de seroconversión (personas que no tenían anticuerpos en la primera oleada y que los han desarrollado a lo largo del estudio al tener contacto con el virus) del 0,9% entre la ronda 1 y la ronda 2, un porcentaje algo menor (0,7%) entre la ronda 2 y la ronda 3. Estas cifras reflejan la baja aparición de nuevas infecciones tras el confinamiento.