¿Cómo evitar golpes de calor a su mascota?

El Consejo de Veterinarios de Cataluña ha publicado una serie de recomendaciones para proteger a las mascotas ante las altas temperaturas

Estamos en plena ola de calor y no debemos olvidarnos de quienes siempre nos acompañan. Los perros y gatos también sufren las altas temperaturas y, de hecho, un exceso de sol en un paseo o demasiadas horas en la playa podrían poner en riesgo sus vidas. Así lo lleva alertando el Colegio de Veterinarios de Madrid (Colvema) varios meses: los perros y gatos deben «tener a su disposición agua fresca y limpia las 24 horas del día». Advierten que el suelo de la calle entre las 12:00 y las 16:00 horas puede estar muy caliente y «puede dañar las almohadillas de los animales». Por ello, se debe evitar en la medida de lo posible la exposición de los animales en estos horarios. No obstante, siempre hay disponible una sombra y una posibilidad infalible: cortarles el pelo en verano. Según afirma Colvema, «se deben dejar unos tres centímetros de longitud, pues el pelo les protege del calor y de las quemaduras solares».

Jadeos, salivación excesiva, vómitos, boca abierta, tropiezos, sangre en las heces o puntos rojos en el cuerpo son algunos de los principales síntomas que hay que tener en cuenta para prevenir un golpe de calor. De percibir alguno, con proporcionar agua y buscar una sombra de inmediato para refrescar su piel, no habría por qué llevarlo al veterinario. Eso sí, de no conseguir mejoría, explica Colvema que es recomendable llevarlos al médico «lo antes posible». Sobre todo, en aquellas razas que tienen hocico corto, como son los bóxer, los gatos persas o los carlinos.

En esta línea, el Consejo de Veterinarios de Cataluña también se ha pronunciado al respecto. Con motivo de las actuales altas temperaturas que estamos sufriendo estos días, ha publicado una serie de recomendaciones para proteger a las mascotas. Apuntan que los golpes de calor afectan más a los perros y gatos, por su pelaje denso y por su mecanismo de regular su temperatura corporal, que es diferente al de los humanos. Asimismo, recuerdan que estos animales «no sudan por la piel, porque sus glándulas sudoríparas se encuentran en las almohadillas y en la trufa (la nariz), mientras que nosotros liberamos pequeñas gotas de agua por toda nuestra piel mediante las glándulas sudoríparas».

La importancia de la lengua

¿Cómo podemos controlar la termorregulación? A través de la lengua. Cuando la temperatura sube, el metabolismo de los perros bombea la sangre hacia la zona del tórax y se activa el jadeo. Con esto, el vapor de agua caliente procedente de los pulmones se condensa al tocar las glándulas salivales de la boca y la lengua, que están menos calientes, y se transforma en agua líquida. En cuanto a los gatos, no suelen jadear, porque se lamen y tienen un efecto parecido al de sudar. Por ello, desde el Consejo de Veterinarios catalán señalan que «una nariz húmeda es un indicador de que el perro se encuentra bien pero, si está seca, puede ser indicio de tener fiebre».

En definitiva, el Consejo apunta que, en caso de enfermar por calor, los perros suelen quedarse adormecidos y que, en caso de jadeo, la mejor solución es agua y sombra. En cuanto a los gatos «son mucho más delicados». Asimismo, si el animal tiene alguna insuficiencia renal, cardíaca o de otro tipo, las precauciones en esta época deben ser aún mayores, pues el golpe de calor agravaría su estado de salud.