Día internacional del inventor: los españoles, entre los mejores del mundo

La falta de un tejido industrial sólido en nuestro país y las trabas burocráticas son los principales obstáculos a los que se enfrentan

Los nuevos «nventores rompen con la visión tradicional, los procedimientos habituales y los modos clásicos de afrontar las situaciones

Los diez inventos españoles que han supuesto un gran impacto en la sociedad dan fe de que nuestro país es tierra abonada para el ingenio más extraordinario, que en ocasiones se ha confundido con lo picaresco, como refleja la gran novela anónima del siglo XVI El Lazarillo de Tormes. Estos son: La fregona, patentada en 1957 por el ingeniero Manuel Jalón, que transformó el fregar los suelos de rodillas a hacerlo de pie; el Chupa Chups, que el comerciante catalán Enrinch Bernat puso a un caramelo un palito, se distribuye por todo el mundo y arrasa, sin ir más lejos (porque no se puede) en Australia, nuestras antípodas; el futbolín, patentado en 1937 por el poeta gallego Alejandro Campos, compadecido de ver a tantos niños mutilados que no podían jugar al fútbol; el submarino, creado en 1888 por el ingeniero murciano Isaac Peral; la calculadora digital, inventada en torno a 1915; el autogiro, del ingeniero murciano Juan de la Cierva, en 1920, directo precursor del actual helicóptero; el cigarrillo, en 1825, elaborado en la Real Fábrica de Tabacos de Sevilla y primera de Europa; la jeringuilla desechable, que tantas vidas ha salvado de infecciones transmisibles por la sangre, inventada por Manuel Jalón, el de la fregona; el teleférico, a principios del siglo XX, ideado por Leonardo Torres Quevedo, uno de cuyos primeros se encuentra en las cataratas del Niágara (EEUU), y el traje de astronauta, inventado por el ingeniero Emilio Herrera en 1935. Al ofrecérselo como prototipo a la NASA, se cuenta que él pidió que “si llegasen algún día a la luna, se desplegase la bandera española junto a la estadounidense”. Mas su deseo no fue cumplido.

Hoy se celebra el Día Internacional de Inventor, en honor a la actriz e inventora austríaca Hedy Lamarr, por ser la fecha de su nacimiento. Afincada en Estados, patentó en 1942, bajo el nombre de Sistema de Comunicación Secreto, el primer espectro ensanchado que permitiría las comunicaciones inalámbricas de larga distancia, es decir, el precursor del wi-fi.

Como indica Enrique Villafé, presidente de la Asociación de Inventores de España (AIE), www.asociaciondeinventores.org , existen el todo el mundo tres grandes encuentros internaciones: el de Taiwán, “que es muy relevante, pues los países asiáticos ocupan un papel preponderante y siempre invitan a España”, Pittsburgh (Pensilvania, EEUU), y Ginebra (Suiza) en Europa. Según Villafé, los inventores españoles han destacado en todas las ferias y en muchas ediciones han sido los grandes protagonistas.

Apoyo para evitar perjuicios y abusos

“Nuestra labor es de asesoría y consultoría cuando se les ocurre la idea, porque con frecuencia a partir de ahí no saben qué hacer . También tenemos empresas en este dominio que nos piden ayuda sobre cómo establecer convenios con un inventor que les lleva su producto, y ofrecemos información seria a fin de que no se produzcan abusos en perjuicio del inventor. Asimismo colaboramos con las administraciones públicas locales para la organización de ferias y eventos, como la ciudad de Valladolid, que siempre ha sido muy receptiva, para organizar reuniones de intercambios en conocimientos entre los distintos actores implicados, que son de vital importancia”, sentencia.

El director de los inventores españoles advierte de la necesidad de mucha más sensibilización por parte de la Administración pública a fin de crear un mayor tejido empresarial e invertir más en innovación, al tiempo que solicita que se den más facilidades a este gremio para desarrollar sus inventos, “porque la burocracia es espantosa, complica tanto la trayectoria, que a veces tiene efectos disuasorios y de abandono, pese a que vayan con toda la ilusión”.

En el mismo sentido opina Isabel Santamaría, secretaria de la AIE, fundada en 2014 y con sede en Elche (Alicante), hasta que los inventores llegan a la Oficina Española de Patentes y Marcas, perteneciente al Ministerio de Industria: “No es nada fácil ser inventor en España, a pesar del mucho ingenio que hay. No en vano, nuestros inventores gozan de una excelente reputación en todo en mundo y han recibido los más prestigiosos premios en numerosas ocasiones en los mejores foros internacionales”.

Talgo made in Spain

Este es sin duda el caso del ingeniero y directivo de la empresa Patentes Talgo José Luis López Gómez, que tiene en su haber 23 patentes y, entre los múltiples galardones, el Premio al Inventor Europeo en 2013, por votación popular, que recogió en Ámsterdam, o la Medalla del Mérito al Trabajo. Su gran aportación es promover la innovación y la tecnología aplicadas al servicio ferroviario y más en concreto para la fabricación española de trenes de alta velocidad. Destacan entre sus numerosas creaciones en este sector el sistema Talgo de ‘cambio de ancho’, para que el tren pueda pasar sin detenerse de las vías del ancho español al ancho del resto de Europa. Asimismo tiene otro que sustituye el eje rígido de las ruedas por un mecanismo que permite a los convoyes circular un 30% más rápido en las curvas, o un sistema antipatinaje para rodar sin riesgo en grandes regiones nevadas y gracias al que se creó el trayecto Berlín-Moscú; todo, en aras de la seguridad y el confort del viajero. Con las múltiples mejoras que López Gómez ha aportado a este tren, enteramente made in Spain, por todo el mundo circulan Talgos, ya convertidos en trenes de alta velocidad.

López Gómez insiste en los valores de la innovación, la imaginación y la inversión y apuesta por que las empresas se arriesguen a hacer realidad las buenas ideas con viabilidad y no ceja en subrayar la relevancia de una mayor implicación del sector público. Asimismo advierte de la necesidad de potenciar la formación profesional superior, como lo está en Alemania, según cita, “que es un caldo de cultivo para que salgan grandes inventores”. En lo que respecta a que si el inventor nace o se hace, responde que ambas cosas: “Pienso que algo se lleva en los genes y que, por su puesto, debe acompañar un entorno digamos que favorable, al menos para que pueda llegar a patentar, pues este mundo puede ser muy duro si no se cuenta con una empresa que te ayude a desarrollar tu invento”.

Existen, sobre todo en las grandes ciudades, despachos de asesoramiento como el A. Bueno Patentes, de Madrid, cuya directora admite, Ana Bueno, que “en este campo hay muchos grupos de presión y los inventores sin experiencia se encuentran totalmente perdidos, de ahí que nosotros, primero, les informemos de si su invento es viable, les ayudemos a redactar el proyecto, a explotar lo mejor de él y todo lo necesario antes de llegar a la Oficina de Patentes y Marcas”. Añade que por su experiencia con numerosos inventores hay “destellos de genio” y cita otros inventos españoles, como la escafandra, la enciclopedia y el primer libro electrónico.

Un juego para desinhibirse y reírse

A la vallisoletana María Cotoruelo, enamorada del entretenimiento, de las relaciones humanas y de la influencia de la risa en la salud físico-mental, le llevaba rondando por la cabeza la idea de crear un juego, sin semejanza alguna con los que existen en el mercado, en el que “haya preguntas y respuestas que hagan intervenir a todos, que ayuden a romper la timidez, que prime la risa y la carcajada, con independencia del nivel cultural, del aspecto físico, de las creencias o ideologías…”.

Y tras mucho esfuerzo, tiempo, dedicación e ilusión lo logró y creó un estuche físico de Romper el hielo, que patentó y logró vender varios miles de unidades en los principales grandes almacenes de España. Pero no era empresaria, le faltaba infraestructura para seguir en esta línea y actualmente lo ha desarrollado en aplicación móvil en tres versiones: familia, amigos y pareja. (https://apps.apple.com/es/app/romper-el-hielo/id1522047527), (https://play.google.com/store/apps/details? id=com.romperhielo.app .

Tuvo que sufrir el gran susto de que su bebé de 18 meses casi se ahoga en la piscina de la casa alquilada en Lanzarote en un segundo de descuido del hermano mayor que le cuidaba, mientras los padres estaban en otra zona del jardín, para inventar el bañador que salva vidas, útil y en todas las tallas en cualquier medio acuático para quienes no saben nadar. Julián Huertas, profesor de educación física y entrenador superior de natación, explica que cada año mueren en España entre 30 y 40 niños pequeños por ahogamiento debido a tan solo unos segundos de despiste del cuidador o responsable.

“Pensar que podía haber perdido a mi hijo tan tontamente me llevó a empezar a diseñar trajes de neopreno con elementos de flotación invisibles, que probé, con la autorización paterna, en los niños muy pequeños a los que enseñaba a nadar. Observé que la cabeza se mantenía siempre erguida y se movían en la piscina como caballitos de mar con plena confianza en sí mismos. Después pasé a un modelo de bañador con pantalón corto y chaleco unidos, dotados de elementos de flotación discretos e invisibles, que permitían que la cabeza jamás se hundiera y los pequeños redujeran notablemente el tiempo de aprendizaje”, afirma Huertas.

Y de ahí pasó a un tipo de bañador para adultos, para discapacitados, para mayores con actividades terapéuticas en la piscina, para socorristas con el objeto de impedir que el socorrido le hunda. Dispone del certificado para nadadores y atletas olímpicos y cuenta con el apoyo de la Federación Española de Natación. Asimismo su eficacia ha sido avalada por numerosos estudios realizados por las universidades de Castilla-La Mancha y la Europea de Madrid. Todos los colegios SEK de Madrid disponen del bañador para sus alumnos en las clases de natación, el Monte Tabor y algunos otros. Puede adquirirse en todas las tallas en la página web: www.kiflot.es al precio de 45 euros y alquilarse mensualmente por cinco euros.